José Antonio Román
Ciudad de México. La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) acelerará el aumento en la temperatura en algunas zonas de la Cuenca del Valle de México (CVM), con grave daños al ecosistema, alertó Fabiola Sosa Rodríguez, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Azcapotzalco (UAM-A).
En diversos estudios sobre la Cuenca del Valle de México, la especialista en temas de cambio climático y gestión integral del agua, entre otros, advierte la urgencia de recuperar la zona del ex Lago de Texcoco, junto con otras zonas como los canales de Xochimilco y Chalco, y sierras cercanas como el Cerro de Santa Catarina, para atender la recuperación de los mantos acuíferos, y revertir la excesiva dependencia de traer agua a la Ciudad de México desde zonas cada vez más lejanas y costosas.
Sosa Rodríguez señala que la falta de agua y la deforestación ya tiene consecuencias en el “microclima” que tiene algunas zonas de la Cuenca del Valle de México, que de acuerdo a reportes históricos preindustriales –de entre los años 1850 y 1900, a la fecha-, ya hay aumento en la temperatura en esta región, de un grado Celsius, en algunas zonas específicas del Estado de México.
En entrevista, la investigadora de la UAM-A advirtió que de continuar con el mismo camino de seguir asfaltando zonas enteras, intervenir de manera irracional aquellos sitios de relevancia hídrica para la Cuenca, serán afectados los servicios ecosistémicos que esa zona todavía nos da, como la provisión de agua, regulación del clima y secuestro de carbono, entre muchos otros beneficios.
Junto con Texcoco, dijo que también las zonas de transición en las sierras de Santa Catarina –en las alcaldías de Tláhuac e Iztapalapa- y de Ajusto-Chichinautzin, son muy importantes para la filtración y recarga del acuífero, y en general todas las cordilleras volcánicas que rodean al Valle de México, las cuales han sido zonas tradicionales de recarga natural del acuífero.
La investigadora destacó la importancia que tiene la recarga del manto acuífero, pues casi la mitad del agua que consume la Ciudad de México proviene del subsuelo. Y ante la sobreexplotación y nulas acciones que promuevan la recarga de los mantos freático, estamos optando por fuentes de suministro cada vez más distantes y costosas.
Dijo que desde su visión, la construcción de la terminal área en la zona de Texcoco era uno de los menos indicados, pues esa zona formaba parte de un sistema de lagos interconectados de manera natural, y que artificialmente hemos ido desecando, con todas las implicaciones negativas que ha tenido para el medio ambiente.





