La Redacción

El Guadalajara recuperó el aliento gracias a un autogol. Cuando más oscuro lucía el panorama en el Estadio Akron, un centro de Roberto Alvarado desviado por una barrida de Agustín Oliveros selló la victoria de los rojiblancos por 1-0 sobre el Necaxa en el arranque de la jornada 13 de la Liga Mx, la última fecha doble de la fase regular.

Alvarado festejó la anotación como si fuera una obra de arte (77). Sin embargo, el Rebaño —que incluso con la ventaja rozó el empate— apenas pudo maquillar sus falencias mediante un error ajeno. Los abrazos y la catarsis tras el silbatazo final reflejaron la intensa presión que pesaba sobre el equipo dirigido por Gabriel Milito, luego de cuatro partidos consecutivos sin conocer el triunfo.

A falta de cuatro fechas por disputarse, el conjunto tapatío escaló provisionalmente al subliderato del torneo con 23 puntos, uno por debajo del líder América (que aún cuenta con dos compromisos pendientes). Por su parte, los Rayos de Juan Reynoso se hundieron en la penúltima posición con apenas nueve unidades al registrar su octava derrota del certamen.

Ante la falta de soluciones en el ataque, los reflejos del arquero mundialista Raúl Rangel emergieron para sostener a los locales. Una providencial doble atajada ante Oliveros y Julián Carranza en un tiro de esquina, sumada a tres intervenciones clave a disparos de larga distancia, mantuvieron su marco en cero de forma dramática. Rangel fue el pilar que desactivó contragolpes y jugadas a balón parado del cuadro hidrocálido.

Chivas estrena uniforme en homenaje a la charrería

En contraste, el plantel de Chivas, que estrenó su uniforme alternativo en homenaje a la charrería, transitó el encuentro sin lograr marcar diferencia. Salvo un mano a mano de Alvarado, tapado por el arquero Javier Orantes, y un derechazo lejano de Richard Ledezma, la ofensiva tapatía careció de ideas en el área rival, presa de imprecisiones, dudas y pérdidas constantes en la salida.

Un último contraataque encabezado por Carranza, a espaldas de los defensores centrales, obligó a Rangel a salir de su zona de seguridad para rechazar un servicio largo como si fuera un jugador de campo. Sus seguidores reconocieron su esfuerzo. Al quedar el esférico a la deriva, el guardameta de la selección nacional puso fin a la jugada con una chilena como recurso de supervivencia.

Al término de los 90 minutos, el sentir de la tribuna quedó dividido. Si bien predominaron los aplausos y el clásico grito de “¡Chiiivas, Chiiivas!”, también se escucharon abucheos y reclamos de un sector de la afición que exige un desempeño colectivo más convincente.

La siguiente cita de los tapatíos será el sábado en el Estadio BBVA, donde el argentino Matías Almeyda, hoy timonel del Monterrey, se reencontrará por primera vez con el club que hizo multicampeón entre 2015 y 2017. El Necaxa recibirá el viernes a Bravos de Juárez.

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