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Dubái, Emiratos Árabes Unidos. La guerra de Irán se amplió peligrosamente el domingo hacia la infraestructura civil, mientras Bahréin acusó a Irán de atacar una de las plantas desalinizadoras que son cruciales para el agua potable de las naciones del Golfo Pérsico.

El presidente de Irán prometió ampliar los ataques del país contra objetivos estadunidenses en toda la región en el noveno día de la guerra. Mientras el mandatario norteamericano Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, han prometido seguir adelante con la campaña coordinada que se ha extendido por toda la región y parece no tener fin a la vista.

El presidente iraní Masoud Pezeshkian, en su última amenaza, dio marcha atrás respecto a comentarios conciliadores un día antes en los que se disculpó por ataques en los vecinos del Golfo. Los sectores duros iraníes lo contradijeron rápidamente, diciendo que la estrategia de guerra no cambiaría.

Bahréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos reportaron el domingo ataques de misiles iraníes incluidos varios que alcanzaron la infraestructura civil.

Emiratos Árabes Unidos reportó que Irán había lanzado más de 100 misiles y drones. Apenas cuatro drones cayeron en lugares no identificados, dijo el Ministerio emiratí de Defensa.

Bahréin acusó a Irán de atacar indiscriminadamente objetivos civiles y dañar una de sus plantas desalinizadoras, aunque su autoridad de electricidad y agua apuntó que los suministros seguían operativos.

Las plantas desalinizadoras suministran agua a millones de residentes en la región y a miles de viajeros varados, lo que aumenta nuevos temores de riesgos catastróficos en naciones desérticas.

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