Raymundo León, corresponsal

Puerto Adolfo López Mateos, BCS. La ballena gris realiza una de las migraciones más largas del mundo para su reproducción. Cada año hembras preñadas y juveniles de esta especie recorren 12 mil kilómetros en el Océano Pacífico, desde los mares de Bering, Chukchi y Beaufort en Alaska, hasta las lagunas costeras de Baja California Sur, para aparearse y dar a luz a sus crías.

En lo que va de la presente temporada de reproducción de la ballena gris se han contabilizado 708 crías en el complejo lagunar Ojo de Liebre-Guerrero Negro, 79 en San Ignacio y unas 80 en Bahía Magdalena, informó el director regional de la Península de Baja California y Pacífico Norte de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), Benito Bermúdez Almada.

Una historia de éxito

La población mundial de ballena gris se estima en más de 26 mil ejemplares. Cada año nacen en promedio más de mil crías, todas ellas en aguas de Baja California Sur.

La ballena gris estuvo al borde de la extinción. En 1920 quedaban menos de mil ejemplares en el mundo como consecuencia de la caza indiscriminada para el aprovechamiento de su grasa, la cual se utilizaba como aceite para alumbrar lámparas.

En 1949, la Comisión Internacional Ballenera, de la que forma parte México, acordó una veda permanente para la ballena gris, con lo cual comenzó la recuperación de la especie que en la actualidad es admirada por más de 100 mil turistas cada año, que viajan de todo el mundo para observarla en las lagunas costeras de Baja California Sur.

En 1972 el gobierno mexicano decretó la creación de los primeros santuarios de ballenas en las lagunas San Ignacio y Ojo de Liebre-Guerrero Negro, ubicadas dentro de la Reserva de la Biosfera El Vizcaino en Baja California Sur.

Por su valor universal excepcional como el mejor sitio en el mundo para la reproducción y crianza de la ballena gris, en 1993, la CONANP inscribió como Sitio de Patrimonio Mundial de la Humanidad al Santuario de Ballenas de El Vizcaíno.

La migración

La ballena gris se alimenta en los mares de Alaska de pequeños crustáceos localizados en el fondo marino, luego inicia el recorrido hacia el sur en busca de aguas más cálidas.

Un 10 por ciento de las ballenas grises son las que llegan y permanecen en aguas de Baja California Sur en un periodo que comprende de diciembre a abril.

Las hembras preñadas dan a luz y amamantan a sus crías, mientras que los ejemplares juveniles llevan a cabo los rituales de cortejo y apareamiento.

Las hembras adultas en promedio miden 15 metros y pesan 30 toneladas, mientras que las crías llamadas ballenatos nacen con 5 metros de largo y 600 kilogramos de peso. Las hembras tienen que producir entre 400 y 500 litros de leche al día para amamantar a sus crías.

El avistamiento

La migración de la ballena gris es un espectáculo natural que ha detonado una importante actividad turística a su alrededor. En Baja California Sur los viajes de avistamiento son realizados exclusivamente por prestadores de servicios turísticos locales autorizados y debidamente capacitados por las autoridades correspondientes.

La Norma Oficial Mexicana 131 SEMARNAT 2010 establece los lineamientos y especificaciones para el desarrollo de actividades de observación de ballenas, relativas a la protección y conservación de su hábitat.

En las lagunas costeras se permite realizar actividades comerciales como la pesca, la acuacultura y el turismo. Durante la temporada de ballenas está restringido el uso de redes, por lo que no se pone en riesgo la presencia de estos mamíferos marinos.

En la temporada actual se autorizaron 51 permisos en las lagunas Ojo de Liebre-Guerrero Negro y San Ignacio, localizadas dentro de la Reserva de la Biosfera El Vizcaino; 40 en Bahía Magdalena; y 100 en Cabo San Lucas.

Puerto Adolfo López Mateos, localizado 250 kilómetros al norte de la ciudad de La Paz, es uno de los dos puntos de partida para la observación de ballena gris en el complejo lagunar de Bahía Magdalena.

En esa comunidad de 300 habitantes hay cuatro prestadores de servicios turísticos que cobran mil 200 pesos por hora en una lancha exclusiva o 200 pesos por persona si la embarcación es colectiva. Las lanchas no pueden llevar más de 12 turistas abordo.

Arturo de la Toba, integrante de la Cooperativa “Aquendi”, es uno de los pescadores que en temporada de avistamiento de la ballena gris cambia su labor a prestador de servicios turísticos.

Su conversación a bordo de la embarcación es amena, informa a los turistas, ataviados con chalecos salvavidas, que la ballena gris no es peligrosa, que a pesar de su tamaño no voltea las lanchas y mucho menos come personas. Que ya hasta conocen a algunas por nombre: “Piojosa”, “Cola Blanca”, “Negra” y “Camila”.

Después de 12 kilómetros de recorrido llegan a Boca de la Soledad, al borde de Bahía Magdalena y el Océano Pacífico, donde otras embarcaciones, todas ellas con los motores apagados, esperan con paciencia la aparición en la superficie de las ballenas.

Los turistas corren con suerte, varias ballenas hembras con sus crías se encuentran en la zona y las pueden ver. De repente son sorprendidos por algunas crías que se acercan a las embarcaciones y se dejan acariciar.

Cánticos de niños, exclamaciones de admiración, y risas al borde del llanto encuadran un momento casi mágico, inolvidable, que es captado por las cámaras fotográficas y de video que llevan los turistas.

Arturo de la Toba se siente satisfecho y expresa que esta temporada les irá muy bien, pues hay menos ballenas que el año pasado, pero más turistas.

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