Nueva York. Wall Street ampliará su influencia directa en la formulación de la política económica del presidente electo Donald Trump al anunciarse que Gary Cohn, presidente de Goldman Sachs, será el director del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca.
Paralelamente continúa la búsqueda de un encargado de la política exterior en la formación del nuevo gabinete.
Con Cohn sumándose a Steven Mnuchin, quien fue nombrado como próximo secretario del Tesoro en el nuevo gobierno, Goldman Sachs tendrá amplia representación a pesar de que la firma fue usada por Trump durante su campaña como símbolo de la influencia corruptora elitista sobre el proceso político en Estados Unidos.
A la vez, el gabinete ahora tiene a varios millonarios de la ‘élite’ en un gobierno encabezado por alguien que se presentó como populista y opositor de los “grandes intereses”. Además de estos dos, Trump ya ha nombrado al inversionista multimillonario Wilbur Ross como su secretario de Comercio y a Todd Ricketts, heredero de la fortuna de la empresa Ameritrade y codueño del equipo campeón de la Serie Mundial, los Cachorros de Chicago, como su subsecretario de Comercio.
De hecho, el jueves Trump justificó su nombramiento de tantos ricos a su gabinete (NBC News informó que los integrantes nombrados hasta la fecha tienen una riqueza combinada de 14.5 mil millones de dólares) al argumentar que deseaba a gente “exitosa”, a los que “han ganado una fortuna”, para ponerlos a trabajar ahora a nombre del pueblo, y que ellos están sacrificando sus grandes ingresos para ofrecer su servicio al país.
Algunos expertos indican que al conformarse por completo, podría ser el gabinete más rico en la historia del país.
Por otro lado, hoy el equipo de transición anunció que Rudy Giuliani, el ex alcalde de Nueva York y uno de los aliados más leales y feroces de Trump durante la campaña, ya no figura en la lista de posibles candidatos para secretario de Estado.
Aunque en el comunicado Giuliani fue elogiado por Trump, quien aseguró que seguirá dependiendo de su consejo y habrá un “lugar importante” para él en su gobierno en el futuro. De igual forma, Giuliani expresó su compromiso con el presidente electo, todo indica que su deseo de ser jefe de la política exterior se ha desvanecido. Aparentemente es el único puesto que quería ya que se había filtrado que se le ofreció la secretaria de Seguridad Interna y también Procurador General, reportó el New York Times.
Los que permanecen en la lista ahora son otros dos ex generales (en un gabinete donde ya han sido nombrados tres), David Petraeus y James Stravridis, el ex candidato presidencial republicano Mitt Romney, el ejecutivo en jefe de la empresa petrolera más grande del país, Exxon Mobil, Rex Tillerson, el senador Bob Corker y el ex ejecutivo en jefe de Ford, Alan Mulally.
Petraeus renunció hace cuatro años como director de la CIA al descubrirse que tuvo una amante, Paula Broadwell, quien además era su biógrafa, a quien le mostró secretos oficiales.
Al final aceptó culpabilidad por un delito menor, fue multado 100 mil dólares y permanece bajo libertad condicional. De hecho, si es nombrado secretario de Estado, podría tener que pedir autorización para todo viaje al oficial encargado de supervisar su estado judicial.
Todo es negocio
Trump, en la recta final de la elección, recaudó más dinero que Hillary Clinton, según las últimas cifras oficiales emitidas hoy, con un total de 86 millones contra 70 millones para la demócrata en el periodo entre el 20 de octubre al 28 de noviembre. Pero, aunque Trump contribuyó tal vez con unos 10 millones de su fortuna personal a la campaña en ese periodo, también cobró.
La campaña pagó casi 3 millones a propiedades y servicios operados por las empresas de Trump, incluyendo renta a Trump Tower y a varios de sus hoteles, así como para el uso de su avión personal. El total cobrado por las empresas de Trump a su campaña llegó a casi 12 millones, aunque sus contribuciones al esfuerzo electoral llegaron a 65 millones a lo largo de la campaña.
En una nueva encuesta nacional de Public Policy Polling, Trump sigue reprobado por una mayoría de los estadunidenses. Un 51 por ciento lo percibe de manera negativa mientras sólo un 43 lo ve favorablemente (aunque eso es una mejora del 55 por ciento que lo reprobaba en septiembre). Mientras tanto, el Congreso sigue tan reprobado por el pueblo como siempre, con sólo un 10 por ciento que percibe de manera favorable a esa representación popular contra un 75 por ciento que lo desaprueba.





