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El Banco Central Europeo (BCE) mantuvo sin cambios este jueves todos sus tipos de interés, una decisión esperada que quedó eclipsada por el anuncio de la salida de su presidenta, Christine Lagarde, casi nueve meses antes de que finalice oficialmente su mandato.
Según un comunicado de la institución con sede en Fráncfort, la tasa de depósito, que sirve de referencia para la economía, se mantuvo en 2.5 por ciento.
Sin embargo, el Consejo de Gobierno señaló que “los precios de la energía siguieron aumentando”, en medio del conflicto en Medio Oriente, lo que “plantea riesgos” para la inflación y el crecimiento económico.
El BCE ha subido el coste de los préstamos dos veces este año para evitar que el repunte de los precios energéticos provocado por la guerra en Irán se enquiste y ha señalado que podrían ser necesarias nuevas alzas, aunque no tiene prisa por actuar sin pruebas de peligrosos efectos inflacionarios de segunda ronda.
En una decisión publicada apenas unas horas después de que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, anunciara que dejaría el cargo anticipadamente, el banco advirtió de que los riesgos para la inflación estaban sesgados al alza ante el reciente repunte de los precios del petróleo y el gas.
“Los precios de la energía han seguido subiendo, lo que plantea riesgos al alza para las perspectivas de inflación y a la baja para las perspectivas de crecimiento”, dijo el BCE en un comunicado.
Durante la rueda de prensa posterior a la reunión, Lagarde reiteró que la inflación subyacente se ha mantenido en general estable y que los salarios no han mostrado “una respuesta significativa” al aumento de los precios, aunque advirtió que “la creciente magnitud y duración del choque energético” probablemente impulsarán la inflación y lastrarán el crecimiento.
Esto implica que los datos y acontecimientos que se produzcan en las seis semanas previas a la última reunión del año del BCE serán fundamentales.
“El periodo entre reuniones aportará mucha información”, afirmó Lagarde. “Esto nos ayudará a determinar si la situación actual, que podría haber justificado una subida de tipos, se va a conformar; en tal caso, la dirección a seguir está bastante clara”.
El banco añadió que la inflación subyacente se había mantenido “en general estable” y que los salarios no habían mostrado “una respuesta significativa” al aumento de los precios, aunque era probable que “la mayor magnitud y duración del choque energético” impulsaran la inflación y debilitaran el crecimiento.
Tensiones en mercado de deuda francés
La dimisión de Lagarde se produce en un momento en que el BCE lucha por evitar que los elevados precios mundiales de la energía se conviertan en un problema de inflación a largo plazo para la zona euro.
El organismo también debe hacer frente a un fuerte aumento de los costes de financiación de los gobiernos, especialmente en el caso de Francia, que tiene una elevada carga de deuda, lo que ha suscitado dudas sobre si el BCE intervendría en caso de que la situación en los mercados amenazara con descontrolarse.
“Si la evolución de los mercados amenazara la correcta transmisión de nuestra política monetaria, incluyendo movimientos de mercado injustificados o desordenados, disponemos de instrumentos para responder”, aseguró Lagarde.
Los economistas han advertido que el incremento en los costes de financiación probablemente restringirá el flujo de crédito y desacelerará la economía. Actualmente, Francia debe pagar una prima de 155 puntos básicos, la más alta en décadas, respecto a Alemania para financiarse a un plazo de 10 años.
“Las condiciones de financiación se han endurecido desde la última reunión del Consejo de Gobierno, lo que probablemente lastrará la inflación y el crecimiento”, dijo el BCE en su comunicado.
Esto sugiere que el BCE deberá mantener un delicado equilibrio en los próximos meses.
Lagarde dijo que es probable que los rendimientos en el mercado de bonos se mantengan elevados para los países de la zona euro con un alto nivel de endeudamiento, un factor que el BCE debe tener en cuenta.
Si bien el organismo debe impedir que la elevada inflación se arraigue, ya que el ritmo de aumento de los precios duplica su objetivo de 2 por ciento, también quiere evitar desencadenar turbulencias en los mercados que puedan provocar una recesión o una inestabilidad financiera más amplia.
Por eso, la gran mayoría de los economistas encuestados por Reuters prevé solo una o dos subidas más antes de que el BCE ponga fin al actual ciclo de endurecimiento monetario.
“Lo que nos guía es el mandato de estabilidad de precios que tenemos”, afirmó Lagarde.







