Reuters

El Banco Central Europeo mantuvo las tasas de interés sin cambios este jueves, tal y como se esperaba, restando importancia al impacto de las fluctuaciones del dólar en sus futuras decisiones de política monetaria y subrayando que sus perspectivas de inflación se mantenían prácticamente sin cambios.

El banco central de la zona euro ha mantenido los tipos sin cambios desde que en junio puso fin a una racha de recortes que se prolongó durante un año, y el crecimiento sorprendentemente resistente, junto con la relajación de las presiones sobre los precios, han eliminado casi toda la presión sobre los funcionarios de la entidad para que proporcionen más apoyo.

En un comunicado, el BCE reconoció las continuas incertidumbres en torno a la política comercial mundial y las tensiones geopolíticas, pero dijo que, según una evaluación actualizada, la inflación se estabilizará en su objetivo de 2 por ciento a medio plazo.

“En este momento nos encontramos en una situación bastante equilibrada”, dijo la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en una rueda de prensa sobre los riesgos al alza y a la baja de esas perspectivas, reafirmando que la política monetaria seguía en “buena posición”.

Cuando se le preguntó qué impacto podrían tener en sus perspectivas la caída y el repunte del dólar de la semana pasada, Lagarde respondió que el Consejo de Gobierno, encargado de fijar los tipos de interés, había debatido el asunto, pero señaló que la depreciación del dólar no era nueva y se remontaba a marzo de 2025.

“En las últimas semanas, de hecho desde el verano (boreal), ha fluctuado dentro de un rango”, dijo, y añadió que, por lo tanto, los funcionarios del banco habían llegado a la conclusión de que las fluctuaciones del tipo de cambio desde el año pasado estaban “incorporadas en nuestra hipótesis de referencia”.

Un euro fuerte frente al dólar reduce los costos de las importaciones, especialmente de energía, lo que frena la inflación en un momento en el que ya se encuentra por debajo del objetivo, aunque solo sea de forma temporal.

A medida que la caída del dólar se ha revertido en los últimos días, el euro es en realidad más débil en términos ponderados por el comercio que en la reunión del BCE de diciembre, lo que refuerza las expectativas del mercado y de los economistas de que no habrá cambios en los tipos de interés este año, seguidos de un cierto endurecimiento de la política monetaria a finales de 2027.

Lagarde repitió la línea oficial del banco de que la política monetaria dependería de los datos y que no había una trayectoria de tipos predeterminada.

La inflación, principal objetivo del BCE, cayó a 1.7 por ciento en toda la zona euro el mes pasado debido al descenso de los costos energéticos, y podría bajar aún más antes de la recuperación prevista para el próximo año, lo que recuerda la lucha del banco por reactivar el crecimiento de los precios durante la década anterior a la pandemia del covid-19.

Pero, en todo caso, las expectativas de inflación a largo plazo han ido aumentando, en lugar de disminuir, gracias a los sólidos datos de actividad y al aumento de los precios de la energía.

La zona euro ha demostrado ser sorprendentemente resistente a las disputas comerciales, ya que el consumo interno parece estar compensando la caída provocada por la debilidad de las exportaciones y la escasa producción industrial.

Dado el nivel excepcionalmente alto del ahorro interno y la fortaleza del mercado laboral, los economistas esperan que el consumo mantenga el crecimiento del bloque, con el gasto fiscal previsto por el gobierno alemán en defensa e infraestructuras como un impulso adicional a la expansión.

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