Clara Zepeda

La junta de gobierno del Banco de México (BdeM) confirmó que hará recortes graduales de la tasa de referencia, -la que determina el costo del crédito al que se financian empresas y personas-, y estarán condicionados a datos macroeconómicos durante 2026, sugieren las minutas de la última reunión de política monetaria de 2025 de la autoridad monetaria.

El pasado 18 de diciembre de 2025, el BdeM reveló que decidió disminuir en 0.25 puntos porcentuales el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 7 por ciento.

Tras 12 reuniones de política monetaria consecutivas, en aplicar una reducción en la tasa de interés, de 11 a 7 por ciento, la junta de gobierno del banco central mexicano “valorará el momento de realizar ajustes adicionales a la tasa de referencia. Tomará en cuenta los efectos de todos los determinantes de la inflación. Las acciones que se implementen serán tales que la tasa de referencia sea congruente, en todo momento, con la trayectoria requerida para propiciar la convergencia ordenada y sostenida de la inflación general a la meta de 3 por ciento en el plazo previsto”.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló esta mañana que la inflación general cerró 2025 en 3.69 por ciento anual, dentro del intervalo de estabilidad de precios del Banco de México (3 por ciento +/- un punto porcentual), y su nivel más bajo para un cierre de año desde 2020; aunque no fue el caso de la inflación subyacente, que determina la trayectoria de los precios en el mediano y largo plazo, que cerró el año en 4.33 por ciento, la más alta desde 2023.

Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México, y que tuvo el voto disidente en la última reunión de 2025, argumentó que se tiene que “evaluar meticulosamente el tiempo que tomará no solo revertir la creciente tendencia al alza que ha mostrado la inflación subyacente, sino además calibrar la magnitud de la posible reversión de la inflación no subyacente. Esto involucra ajustar nuestro pronóstico a una trayectoria más creíble”.

No obstante, en breve se registrará el impacto sobre las perspectivas de inflación de las modificaciones al IEPS, en donde refrescos, sueros, cigarros y, eventualmente, gasolina premium, se encarecerán en 2026 a consecuencia de los ajustes en la tasa del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), y del aumento de tarifas arancelarias este año.

A lo anterior, la mayoría de la Junta consideró que se prevé que estos tengan efectos de una sola vez y de carácter transitorio sobre la inflación. Algunos miembros añadieron que esperan que sus efectos en precios no sean necesariamente proporcionales al incremento del impuesto. Uno observó que las medidas arancelarias aprobadas fueron de menor magnitud que las originalmente planteadas.

Otro integrante de la Junta de BdeM subrayó que los genéricos potencialmente afectados por los ajustes a los impuestos representan alrededor de 2.2 por ciento de la canasta del índice nacional de precios al consumidor (INPC), lo que, en principio, limita el impacto directo sobre la inflación general. Explicó que el ajuste único eleva la inflación mensual en el periodo de implementación (la temida cuesta de enero) y, posteriormente, esta se normaliza, relataron las minutas.

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