Clara Zepeda

La junta de gobierno del Banco de México (BdeM) no descarta tajantemente realizar ajustes adicionales a la tasa de referencia, actualmente en 7 por ciento, en el año, pero dice que valorará todos los determinantes de la inflación como impuestos, aranceles o tipo de cambio, pues su meta es que ésta converja de manera ordenada y sostenible a 3 por ciento.

De acuerdo con las minutas del anuncio de política monetaria del BdeM del pasado 5 de febrero, la autoridad monetaria juzgó apropiado hacer una pausa en el ciclo de disminuciones de la tasa de referencia, la que determina el costo del crédito al que se financian empresas y personas, y mantenerla en 7 por ciento, tras siete reuniones con disminución consecutiva.

Para ello, la junta de gobierno del Banco de México consideró los ajustes a las previsiones de inflación y la necesidad de continuar evaluando el impacto de los cambios fiscales implementados a principios de año, así como el comportamiento del tipo de cambio, la debilidad que ha mostrado la actividad económica y el grado de restricción monetaria que se ha implementado.

No obstante, afirmó que “hacia delante, la junta valorará realizar ajustes adicionales a la tasa de referencia. Tomará en cuenta los efectos de todos los determinantes de la inflación. Las acciones que se implementen serán tales que la tasa de referencia sea congruente, en todo momento, con la trayectoria requerida para propiciar la convergencia ordenada y sostenida de la inflación general a la meta de 3 por ciento”.

Tras 12 ajustes a la baja de la tasa de referencia, Banco de México estará atento por si se requieren más ajustes hacia delante.

En las minutas destacó el tema del impacto hacia delante de los cambios al IEPS en el índice nacional de precios al consumidor (INPC), en donde la mayoría señaló que se prevé que este sea de una sola vez. Explicó que se anticipa que la inflación mensual se vea afectada en el corto plazo y que se normalice relativamente rápido, mientras que los efectos sobre la inflación anual se desvanecerán al cabo de un año.

Algunos miembros consideraron que las cifras disponibles de la primera quincena de enero sugieren que ya se habría manifestado la mayor parte del efecto del IEPS. La mayoría estimó que su impacto será acotado, ya que únicamente 2.1 por ciento del gasto de los hogares será afectado por dichas medidas.

La mayoría advirtió que existe incertidumbre sobre la velocidad y la magnitud con la que se materializará el traspaso del incremento de aranceles a los precios. Señaló que dichos aumentos afectan únicamente a 6.3 por ciento de las importaciones totales del país.

El argumento del voto disidente

Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México, explicó que la duración de los efectos de los ajustes fiscales aún es incierta y pudiera tener rezagos significativos. Con ello, es más probable subestimar que sobreestimar la inflación, por lo que el balance de riesgos permanece sesgado al alza y lejos de caracterizarse como “más equilibrado”.

“Si bien la decisión de hacer una pausa es correcta, en la justificación se omiten los elementos más importantes que, a mi juicio, sustentan esta decisión, que son el deterioro de la dinámica inflacionaria y el error tan amplio de pronóstico que observamos en el transcurso del año pasado”.

Pese a la revisión al alza de la proyección de inflación, esta todavía se ubica visiblemente por debajo de todas las encuestas de expectativas, aseveró Heath.

Añadió que la guía prospectiva requiere señalizar que estarán vigilantes de la evolución de los datos, por lo que aún se tiene que valorar “el momento” para realizar ajustes adicionales. “El omitir esto señala un posible ajuste en próximas decisiones, que considero sería prematuro y no congruente con la trayectoria requerida para propiciar la convergencia ordenada y sostenida de la inflación a la meta de 3 por ciento”.

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