Por Dpa

Berlín. Todavía hay que esperar hasta mañana para conocer al ganador de la 66 edición de la Berlinale, el festival de cine alemán que este año ha dado pocas alegrías a la crítica. Se pueden contar con los dedos de una mano las películas que realmente emocionaron.

Tratándose de un certamen de marcado carácter político son muchos los que ven el Oso de Oro para el documental italiano Fuocoammare, de Gianfranco Rosi. Y sería todo un éxito para el cineasta, que con su anterior trabajo Sacro GRA, también un documental, se alzó con el León de Oro.

La forma en la que Rosi retrata los inmigrantes que llegan a la isla de Lampedusa, de forma sobria sin exacerbar el drama pero con imágenes demoledores ha dejado huella.

Si el jurado que preside la actriz Meryl Streep tiene además en cuenta la actual situación política en Europa, donde el tema de la inmigración está siendo una prueba de fuego para la solidaridad del bloque, la cinta podría figurar en lo más alto del palmarés.

Y lectura política también tenía Hadi, el comienzo prometedor en el cine del tunecino de Mohamed Ben Attia, que retrata en su primera película la revolución de su país a través de una historia de amor.

Y entre los amores y desamores que aplaudió la crítica figuran la historia de una mujer madura que se separa en L’avenir, de la francesa Mia Hansen-Løve y protagonizada por una siempre brillante Isabelle Huppert, así como Quand on a 17 ans(Being 17), del también francés André Téchiné, el más veterano de todos los realizadores a concurso.

Huppert es una firme candidata a hacerse con el Oso a la mejor interpretación femenina. De ello no hay duda, pero ¿querrá el jurado distinguir a una actriz que prácticamente ha ganado todo tipo de premio? De hacerlo, dejaría fuera otros loables trabajos como las cuatro protagonistas (Julia Kijowska, Magdalena Cielecka, Dorota Kolak, Marta Nieradkiewicz) de la polaca United States of Love, de Tomasz Wasilewski, o la alemana Julia Jentsch, que convenció enfrentándose al dilema de un aborto en 24 semanas, la única producción alemana en concurso.

En el apartado masculino no hay que olvidar a Michael Shannon, que gustó por su sutileza al dar vida a un padre de un niño con poderes sobrenaturales en Midnight Special, de aclamado director “indie” Jeff Nichols.

Colin Firth y Jude Law fueron una pareja convincente en Genius, pero Kacey Mottet Klein y su compañero de reparto Corentin Fila en Quand on a 17 ans consiguieron atraer más aplausos.

Desde el punto de vista artístico, en el palmarés podría figurar también la épica A Lullaby to the Sorrowful Mystery, del filipino Lav Diaz, cuyas ocho horas de cine entusiasmaron a unos pocos, aunque muchos coinciden en descatar el lirismo y lograda composición de planos en blanco y negro. El premio Alfred Bauer al mérito artístico sería una forma de distinguir esta cinta.

Todas estas especulaciones concluirán mañana sábado, cuando Meryl Streep anuncie el ganador del Oso de Oro, un premio que el año pasado alzó desde la distancia el iraní Jafar Panahi con su Taxi.

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