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Landover. Se implementaron estrictas medidas de seguridad horas antes del partido entre los Comandantes de Washington y los Leones de Detroit, ya que el presidente Donald Trump planea convertirse en el primer mandatario en funciones en casi medio siglo en asistir a un partido de temporada regular de la NFL.

Agentes con uniformes negros y credenciales del Servicio Secreto de Estados Unidos se unieron a elementos militares, policías y otros guardias dentro y fuera del Northwest Stadium. Había más vallas de lo habitual bloqueando las aceras, y algunos caminos fueron restringidos.

Según la liga, solo en dos ocasiones anteriores un presidente había asistido a un juego de temporada regular de la NFL mientras estaba en el cargo: Richard Nixon en 1969 y Jimmy Carter en 1978. Trump ya se había convertido en el primer presidente en presenciar un Supertazón cuando vio a las Águilas de Filadelfia vencer a los Jefes de Kansas City Chiefs 40-22 en febrero.

Se espera que Trump se siente junto al propietario principal, Josh Harris, líder del grupo que compró a los Comandantes a Daniel Snyder por unos 6 mil millones de dólares en 2023.

De acuerdo con un informe de ESPN publicado el sábado, un intermediario de la Casa Blanca informó al grupo propietario de los Comandantes que Trump desea que el nuevo estadio del club —parte de un proyecto de casi 4 mil millones de dólares en la capital del país, en el sitio del antiguo RFK Stadium— lleve su nombre.

“Sería, sin duda, un nombre hermoso”, comentó la secretaria de prensa Karoline Leavitt.

La visita al Northwest Stadium, en Landover, Maryland, sería la más reciente de una serie de apariciones de alto perfil de Trump en eventos deportivos, entre ellos la Ryder Cup de golf, las 500 Millas de Daytona del automovilismo y el Abierto de Estados Unidos de tenis.

“Es un honor dar la bienvenida al presidente Trump mientras celebramos a quienes han servido y continúan sirviendo a nuestro país”, declaró Mark Clouse, presidente del club. “Toda la organización de los Commanders se enorgullece de participar en la iniciativa de la NFL Salute to Service, que reconoce la dedicación y el sacrificio de los veteranos, los miembros activos del servicio y sus familias este domingo”.

Durante su primer mandato, Trump tuvo fricciones con la NFL debido a su oposición a que los jugadores se arrodillaran durante el himno nacional como forma de protesta contra la injusticia social y racial, un movimiento que comenzó en 2016 con el entonces mariscal de campo de los 49ers, Colin Kaepernick.

A través de las redes sociales y en declaraciones públicas, Trump insistió en que los jugadores debían mantenerse de pie durante el himno y pidió a los dueños de los equipos despedir a cualquiera que se arrodillara.

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