Carolina Gómez Mena

Ciudad de México. La visita del grupo musical surcoreano BTS a Palacio Nacional y el entusiasmo masivo que provocó entre miles de fans (ARMYs) evidenció el enorme impacto cultural del K-pop en México. Sin embargo, para la investigadora y egresada de Historia del Arte de la Universidad Iberoamericana (Ibero) Karla Sánchez López, el gobierno federal aprovechó la imagen del grupo, pero dejó sin protección a las fans que no pudieron comprar boletos debido a la reventa.

Sánchez López, quien realiza investigaciones sobre racismo hacia personas asiáticas en México y fenómenos de cultura pop y K-pop, criticó que mientras miles de fans colmaron ayer la explanada del Zócalo, los boletos para los conciertos se agotaron en cuestión de minutos. Ante ello, sostuvo que las autoridades no actuaron con firmeza frente a las irregularidades denunciadas por las propias ARMYs. Aun así, muchas de las personas que no consiguieron entradas pudieron al menos ver desde el balcón de Palacio Nacional —donde los integrantes del grupo saludaron junto a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo— a sus artistas favoritos.

La especialista recordó que, desde la preventa de boletos para los conciertos de BTS en México, fans denunciaron precios inflados en reventa y fallas en los sistemas en donde se expendían los boletos, además de evidencias de mercancía oficial revendida por terceros a costos excesivos.

Así fue que las ARMYs se dieron a la tarea de identificar y documentar prácticas ilícitas en las plataformas digitales. “Se evidenció durante la venta anterior que el sistema no tiene ninguna regulación” y quienes desmantelaron todo esto “fuimos las propias fans”, dijo la también seguidora del grupo.

Para la doctora Julia Emilia Palacios Franco, especialista en historia de los medios, cultura popular y música de la Universidad Iberoamericana , el éxito global del grupo surcoreano BTS no puede entenderse únicamente desde el entretenimiento, pues representa una combinación de estrategia cultural, conexión emocional y construcción simbólica cuidadosamente diseñada.

“Este fenómeno hay que entenderlo dentro de una tradición histórica de ídolos juveniles, desde Elvis Presley hasta The Beatles, pero ahora con herramientas digitales, redes sociales y una estrategia cultural global completamente distinta”, explicó.

La académica señaló que el auge de BTS forma parte del fenómeno conocido como “Hallyu” o “ola coreana”, una política de expansión cultural impulsada desde Corea del Sur para posicionar globalmente sus industrias creativas, series, cine, moda y música como herramientas de influencia internacional.

“Corea es un país pequeño, pero muy poderoso culturalmente. Entendieron que la cultura pop también genera presencia política, económica y emocional en el mundo”, y en ese contexto surgió BTS, una fórmula diseñada con precisión dentro del modelo del K-pop”, comentó la investigadora.

Indicó que, a diferencia de otros mercados musicales occidentales donde los artistas “prueban suerte”, en Corea los grupos son desarrollados bajo estrictos procesos de formación artística, estética y emocional.

“Todo está perfectamente pensado: las voces, las coreografías, las personalidades, la imagen, el comportamiento público y hasta la forma en que interactúan entre ellos”, afirmó la colaboradora de IBERO 90.9.

Uno de los elementos que más ha llamado la atención a nivel mundial es la construcción de nuevas masculinidades. BTS rompe con el modelo tradicional del hombre agresivo o hipermasculino y proyecta una imagen basada en sensibilidad, ternura, cuidado personal y vulnerabilidad emocional.

“Son masculinidades no amenazantes. No representan violencia ni agresividad. Son chicos tiernos, respetuosos, sensibles y emocionalmente abiertos. Eso conecta muchísimo con el público contemporáneo”, sostuvo.

La estética del grupo también desafía estereotipos tradicionales de género: maquillaje, ropa andrógina, colores pastel y expresiones emocionales forman parte de una identidad visual que millones de jóvenes han normalizado gracias al impacto del K-pop, añadió.

Palacios Franco consideró que “muchos hombres jóvenes encuentran en BTS permiso para expresar emociones, cuidar su apariencia y disfrutar de la moda sin sentir que eso cuestiona su masculinidad”.

Para la investigadora, parte del éxito del grupo radica en que cada integrante representa distintas personalidades y sensibilidades con las que el público puede identificarse emocionalmente.

Hoy es el primero de tres conciertos que brindarán en el estadio GNP Seguros de la Ciudad de México.

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