Emir Olivares y Alonso Urrutia
A diferencia de la gasolina y el diésel, subsidiar la turbosina representaría una medida “más compleja” para el gobierno federal, aseguró la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Lo anterior al atribuir la caída de vuelos hacia el Aeropuerto Internacional de Tulum “Felipe Carrillo Puerto” al incremento en el precio de la turbosina, fenómeno que, consideró, afecta también a la aviación internacional.
En la mañanera, a pregunta sobre la cancelación de vuelos de Aeroméxico y Volaris a la terminal aérea de Tulum —que fue construida e inaugurada en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador—, la mandataria federal aseguró que ésta “se va a recuperar sin problema”.
Afirmó que la reducción de operaciones aéreas no es exclusiva de México. “Ha disminuido el número de vuelos en todo el mundo porque ha aumentado el precio de la turbosina”. Achacó a la guerra en Medio Oriente, mismo factor que elevó los precios de la gasolina y el diésel, la subida en el costo del combustible para las aeronaves.
En el caso particular del aeropuerto de Tulum, la jefa del Ejecutivo reconoció que se enfrenta una situación particular debido a la suspensión de operaciones de las dos aerolíneas señaladas, aunque acotó que el jueves acudirá a la mañanera la representación de las fuerzas armadas para aclarar todo lo relacionado con las empresas estatales de las que están a cargo.
“Tulum tiene algo particular y ya lo vamos a platicar el jueves”, señaló.
Cuestionada en torno a si su gobierno reconsideraría las tarifas aeroportuarias a causa del retiro de rutas, la Presidenta no se refirió a cambio alguno; mientras que de las quejas de las empresas aéreas por el incremento de cobros, afirmó que “hay acercamiento permanente” con Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobus, así como con las aerolíneas regionales, a través de las secretarías de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes y de Economía.







