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Los Ángeles. Más de un año después de los mortales incendios en Los Ángeles, la fiscalía de California inició una investigación el jueves por las denuncias de que hubo demoras para enviar alertas a barrios con población negra, lo que habría incrementado la cifra de víctimas.
Las llamas, que arrasaron la ciudad de Altadena en enero de 2025, dejaron 19 personas muertas, la mayoría en el oeste, hogar de una gran comunidad afroestadunidense. Las órdenes de evacuación allí fueron mucho más lentas que en el lado este, donde la mayoría de residentes son blancos.
“Mi oficina investigará si hubo discriminación por raza, edad o discapacidad en la respuesta de emergencia en West Altadena, donde hubo al menos 19 personas muertas”, indicó el fiscal general de California, Rob Bonta.
“Sabemos que los avisos de evacuación para el vecindario históricamente negro de West Altadena llegaron muchas horas después de que esas mismas advertencias se enviaran al resto de Altadena”, aseguró. Y agregó que los datos que arroje la investigación determinarán “qué salió mal”.
Los feroces incendios se iniciaron de manera casi simultánea en Los Ángeles y sus alrededores, dejando 31 muertos y miles de viviendas y negocios destruidos. El fuego devastó Altadena y el exclusivo vecindario de Pacific Palisades en Los Ángeles, así como parte de la ciudad costera de Malibù. Son, en conjunto, uno de los desastres naturales más costosos en la historia de Estados Unidos.







