Israel López Monsivais
El Partido Acción Nacional desde su derrota presidencial en 2012 no ha logrado recuperarse, no ha podido sanar las cicatrices de la fragmentación entre los distintos grupos al interior y mucho menos se ha comportado como una oposición responsable, al contrario, es un aliado del gobierno federal. Si Acción Nacional quiere ser una opción para 2018 tendrá que reinventarse.
Esta semana el diario El Financiero publicó su encuesta nacional mensual rumbo a 2018. En concreto, el PAN tiene tres proyectos presidenciables que han levantado la mano. Margarita Zavala encabeza las preferencias con 40 por ciento, le sigue el presidente del partido Ricardo Anaya al obtener 24 por ciento y en tercer lugar se encuentra el gobernador del estado de Puebla, Rafael Moreno Valle, con 13 por ciento. A dos años de la elección la dirigencia, militantes y simpatizantes deben ser conscientes que de no llegar en unidad y con el proyecto mejor posicionado de inicio la elección estaría perdida.
Ahora veamos en el ámbito local de San Luis Potosí es aun más complicado el panorama. Desde el exterior se observa un partido en constante conflicto entre sus grupos por el poder institucional. A mi modo de ver el PRI no ganó la elección por el gobierno del estado en 2015, la perdió el PAN desde la selección de los candidatos. Sumando los pleitos al interior entre el círculo azul y las distintas corrientes.
Siendo esta derrota una de las peores en la entidad potosina: perdiendo la gubernatura, alcaldía capitalina y sólo accediendo a siete diputaciones locales. Llegada la hora de la renovación de la dirigencia estatal posderrota electoral de 2015 se enfrentaron dos candidatos Jaime Galván con el empuje hegemónico del círculo azul y Xavier Azuara con el apoyo de figuras del panismo opositoras al entonces dirigente, Héctor Mendizábal.
Marcelo de los Santos, Octavio Pedroza, Alejandro Zapata, Marco Gama y el grupo del ex diputado local Rubén Guajardo impulsaron al huasteco. Y contra todos los pronósticos ganaron la elección interna. Habría que decir también que la votación es la primera abierta a toda la militancia local (ejercicio democrático), a diferencia de las elecciones del PRI que presentan un candidato en unidad (imposición del gobernador).
Finalmente con la llegada del nuevo dirigente Xavier Azuara se realizaron cambios administrativos al interior y una clara vendetta política al círculo azul: primero el cambio de coordinador parlamentario en el Congreso local nombrando a Josefina Salazar y segundo la destitución de Raymundo Ramírez Urbina de la coordinación de regidores (único regidor panista que votó la petición para cancelar la concesión de la recolección de basura a Vigue).
Por el momento, los que mandan en el partido son: Azuara, Zapata, Pedroza, Marco Gama, Josefina Salazar (mejor perfil pensando a futuro), Héctor Meraz, Rubén Guajardo, Marcelino Rivera y los operadores políticos que se sumaron desde la campaña interna. Ahora el gran perdedor es el círculo azul: Mendizábal, Sonia Mendoza, Jaime Galván, Mariano Niño (se le complica su intención de contender por el quinto distrito federal) y Enrique Flores (se esfuma el sueño por la senaduría).
Es prudente advertir que esta revisión no incluye los ataques personales entre militantes y su exhibición en los medios de comunicación. La tesis que ahora voy a exponer es sencilla: Acción Nacional debe comportarse como una oposición responsable en el estado de SLP, reinventarse ante la sociedad civil y si quiere ser opción para los ciudadanos en 2018 realizar un frente de unidad con el candidato mejor posicionado.
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