- Siempre al servicio de Washington
- Deben explicar titiritero y marioneta
Carlos Fernández-Vega
De conocimiento público es su limitada capacidad de raciocinio, dada su formación terraplanista, pero de cualquier suerte ello no exime de responsabilidad penal a la impresentable gobernadora de Chihuahua, Maru Campos (quien se dice abogada, como su fiscal), pues descaradamente violó la Ley de Seguridad Nacional; es decir, la misma que puntualmente advierte que su inobservancia podría llevarla a dormir en un reclusorio por traición.
Es la clásica tonta útil, gringa nacida en Chihuahua que presume sus fuertes ligas con Estados Unidos y sus agencias, desde su formación académica (Harvard y Georgetown) hasta su cercanía con organizaciones ultraderechistas de membrete (por ejemplo, la Fundación Nacional para la Democracia, el Instituto Nacional Demócrata para los Asuntos Internacionales, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Usaid, y similares) que siempre han servido de tapadera a las operaciones “encubiertas” de la CIA, sin olvidar que de 2004 a 2006 fue representante del comité ejecutivo nacional del PAN en Washington, de la mano de Santiago Creel.
De ahí el “servicio” y las “facilidades” de la panista Maru Campos al gobierno estadunidense, a sus agencias de “inteligencia” y a sus actividades “ocultas” en México, las cuales fueron constitucionalmente canceladas a partir de diciembre de 2020, aunque a la Casa Blanca y sus cipayos de este lado de la frontera nada les importó. Entonces, para ella los “arreglos” con la embajada gringa en nuestro país, o directamente con Washington, son peccata minuta.
¿Qué dispone la Ley de Seguridad Nacional? Entre otras obligaciones: “los servidores públicos de los tres Poderes de la Unión, de los organismos dotados de autonomía constitucional, de las entidades federativas, de los municipios y de las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, deberán entregar a las secretarías de Relaciones Exteriores y de Seguridad y Protección Ciudadana, dentro de los tres días siguientes de la celebración de cualquier reunión, intercambio de información, llamadas telefónicas o comunicaciones que sostengan con los agentes extranjeros, un informe por escrito. Las reuniones que sostengan con los agentes extranjeros deberán ser autorizadas con anterioridad por el grupo de alto nivel de seguridad. En dichas reuniones deberá estar presente un representante de la Secretaría de Relaciones Exteriores”.
Además, “deberán abstenerse de realizar gestiones directas ante autoridades distintas de la Secretaría de Relaciones Exteriores o de las dependencias que corresponda en términos de los respectivos convenios de cooperación internacional suscritos por el Estado mexicano en materia de seguridad y que contribuyan a preservar la seguridad nacional”.
¿Y los agentes extranjeros?: “sólo podrán desarrollar actividades de enlace para el intercambio de información con autoridades (federales) mexicanas; no podrán ejercer las facultades reservadas a las autoridades mexicanas ni aplicar o ejecutar las leyes extranjeras en territorio nacional; deberán abstenerse de realizar gestiones directas ante autoridades distintas de la Secretaría de Relaciones Exteriores o de las dependencias que corresponda en términos de los respectivos convenios de cooperación internacional suscritos por el Estado mexicano en materia de seguridad y que contribuyan a preservar la Seguridad Nacional (…); tendrán prohibido realizar o inducir a terceras personas a realizar detenciones, acciones tendientes a la privación de la libertad, allanar la propiedad privada o cualquiera otra conducta que resulte violatoria de la Constitución y las leyes nacionales (…); no tendrán inmunidad”.
La presidenta Sheinbaum informó que “cuenta con información para señalar que los dos agentes de Estados Unidos que murieron en Chihuahua –tras un operativo contra el crimen organizado– trabajaban conjuntamente, vamos a decirlo así, con autoridades estatales (léase Maru Campos). Las autoridades federales no fueron notificadas de las “actividades” de los “empleados” de la legación estadunidense.
Y desde la capital estadunidense se informa: los dos “funcionarios” gringos que fallecieron en Chihuahua “regresaban de una operación antidrogas en el norte del país y trabajaban para la CIA” ( The Washington Post).
Entonces, titiritero (gobierno gringo) y marionetas (Maru Campos y el fiscal Jáuregui) deben aclarar la presencia y actividades de los dos agentes estadunidenses y la complicidad de la parte “mexicana”.
Las rebanadas del pastel
Mientras el adefesio Javier Milei lame las botas del genocida Netanyahu y “canta” en Tel Aviv, los argentinos mueren de hambre.
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