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Lima. Los dos candidatos a la presidencia del Perú hicieron este jueves su último llamamiento a los electores antes de un balotaje que se anuncia muy reñido, en un contexto de temor por la delincuencia y la inestabilidad política que azotan al país.
La derechista Keiko Fujimori y el candidato de izquierda Roberto Sánchez celebran mítines en Lima antes de la votación del próximo domingo a la que están llamados a votar casi 27 millones de peruanos.
Fujimori, del partido Fuerza Popular, ganó la primera ronda con 17.1 por ciento de los votos, mientras que Sánchez, de Juntos por el Perú, obtuvo el 12 por ciento, según el Jurado Nacional de Elecciones.
Sus partidarios, reunidos en la capital con banderas y pancartas, defienden cada uno la visión política de su candidato.
“No podemos dejarlos ganar con el comunismo y el terrorismo”, afirmó Mérida Delgado Pérez, de 65 años, partidaria de Keiko Fujimori, y que expresa su temor por una victoria de la izquierda que, según ella, pueda llevar a Perú por el camino que siguieron Venezuela o Cuba.
Los últimos sondeos sitúan a ambos candidatos cabeza a cabeza, con todavía casi uno de cada cinco electores indecisos a pocos días de la votación.
Keiko, de 51 años, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), promete una política de firmeza frente a la inseguridad, mientras que Roberto Sánchez, de 57 años, aliado del expresidente encarcelado Pedro Castillo, se presenta como el candidato del cambio al servicio de las regiones pobres y rurales.





