La Redacción

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) reactivó esta semana el proyecto Tucson 5, con el que pretende cerrar una brecha de seguridad fronteriza de 100 kilómetros en el sur de Arizona, en un tramo de la frontera con Sonora que la agencia estadunidense calificó como uno de los principales corredores de contrabando de la frontera suroeste.

El comisionado de la CBP, Rodney Scott, informó el martes pasado en un comunicado que el proyecto permitirá cerrar una zona desértica que, de acuerdo con la agencia, durante décadas facilitó el tráfico de drogas, la actividad de los cárteles y la muerte de migrantes.

Scott afirmó que el Congreso estadunidense financió la obra y que un tribunal federal ya ratificó su ejecución, por lo que la CBP continuará con los trabajos bajo las facultades legales de la agencia.

El anuncio ocurrió después de que un juez federal en California rechazó la solicitud la semana pasada de la Nación Tohono O’odham para suspender temporalmente la construcción del muro a lo largo de su reserva. 

El tribunal determinó que la nación indígena no demostró que las obras implicaran una reducción ilegal de su reserva o una invasión de competencias federales, argumentos planteados en una demanda presentada en junio, indicó el Border Report.

La CBP presentó Tucson 5 como parte de la estrategia del presidente, Donald Trump para reforzar el control de la frontera con México. La obra abarcará unas 62 millas y busca cerrar uno de los principales puntos que, según las autoridades estadunidenses, han sido utilizados para el trasiego de drogas y el cruce de migrantes.

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