Carolina Gómez, Alexia Villaseñor y Lilian Hernández
Paseo de la Reforma comienza a pintarse de morado ante el paso de cientos de mujeres que protestan en contra de la violencia feminicida, en exigencia de igualdad, respeto y justicia por “aquellas que están y por las que ya les arrebataron la voz”.
Desde temprana hora, este 8 de marzo, diferentes colectivas y organizaciones comenzaron a congregarse en la Glorieta de las Mujeres que Luchan, el Ángel de la Independencia, el Caballito y el Monumento a la Revolución, para llegar a un mismo destino, la plancha del Zócalo Capitalino.
Participan mujeres de todas las edades, desde personas mayores hasta niñas acompañadas por sus madres, tías o hermanas.
Foto Jorge Ángel Pablo García
Si bien la salida del contingente principal, con organizaciones como Amnistía Internacional México, estaba programada a medio día desde la Glorieta de las Mujeres que Luchan, diversos grupos comenzaron a avanzar en la marcha del 8M ante el arribo de gran cantidad de mujeres.
Bajo un sol que todavía da tregua, comienza el avance al ritmo de batucadas, gritos y consigas que dicen “esas morras si me representan”, “ya volvimos a salir”, “las niñas no se tocan”.
Foto Jorge Ángel Pablo Garcíalgunos de los contingentes están conformados por familias de víctimas de feminicidio y sobrevivientes, quienes llevan las fotos de sus hijas, hermanas, mamás, amigas asesinadas, desaparecidas y violentadas.
Quienes llevan pancartas y carteles diciendo “Hoy soy la voz de quien grita pidiendo ayuda”, “Todas las madres merecen ver a sus hijos volver”, “No fueron celos, fue feminicidio”.
También está el contingente de GIRE, Católicas por el Derecho a Decidir, Luchadoras, que integran el contingente verde por el aborto libre y la interrupción legal del embarazo.
La organización We R Women On Fire, quien es “Marchamos por las que estuvieron antes, por las que hoy seguimos resistiendo y por las que vienen”.
Foto Jorge Ángel Pablo García
El Movimiento de Personas con Discapacidad que por quinto año consecutivo participan en esta marcha. A la vez, el Colectivo Aztlán que está integrado por estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Rosario Castellanos.
Quienes también aprovechan la marcha son los vendedores ambulantes quienes ofertan paliacates morados en 20 pesos, playeras en 60 pesos, gorras, bengalas de humo de color, paraguas y capibaras feministas.
Rumbo a la marcha, los vagones de mujeres se tiñen de morado
Los vagones exclusivos para mujeres también se tiñen de morado. Playeras, gorras, carteles, pañuelos, moños, mochilas y hasta tenis de ese color predominan entre las usuarias, quienes comparten la ruta para llegar a la Glorieta de las Mujeres que Luchan.
Entre el orgullo de ser mujer y la decisión de mostrar que no es un día de festejo, sino de “resistencia”, Karina lleva con cuidado un cartel que será parte de su contingente, un club de lectoras, quienes se alistan para marchar y al mismo leer en voz alta frases y fragmentos de autoras de América Latina y del mundo.
Una de las frases que van a entonar dice “Grita para que un día dentro de 100 años otra hermana no tenga que secar sus lágrimas preguntándose dónde en la historia ella perdió su voz”, de la poetiza y novelista Jasmin Kaur, originaria de Canadá y ascendencia India.
La joven de 25 años decidió formar este club de lectoras. Cada mes, eligen un domingo, hacen un picnic y se reúne con amigas para leer juntas y platicar de ello.
Por ello, celebra que este día haya caído en domingo porque “tenemos más chance de ser mucho más que entre semana”.





