Ginebra. Los centros de registro de migrantes que llegan a las islas griegas procedentes de las costas turcas son “vastas zonas de confinamiento forzado”, denunció el lunes el Alto Comisionado de la Organización de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein.
Al Hussein explicó en la capital suiza que su personal observó un “aumento preocupante de detenciones de inmigrantes en Europa”, inclusive en los centros de registro construidos en Grecia e Italia.
“Incluso los niños no acompañados se encuentran a menudo en células carcelarias o en centros rodeados de alambradas”, advirtió.
Los campamentos de registro de indocumentados en las islas griegas, como el de Moria, se convirtieron en centros de retención cerrados desde que entró en vigor el acuerdo Unión Europea (UE)-Turquía el 20 de marzo que prevé volver a enviar a Turquía casi de forma sistemática todas las personas en situación irregular.
El Alto Comisionado pidió a la UE que cree un sistema que permita contabilizar estas detenciones. “Estas cifras serían, me temo, chocantes”, dijo, al lamentar “la retórica antimigrantes” que se está expandiendo por todo el continente europeo.
Zeid saludó, no obstante, los esfuerzos realizados por ciertas ciudades europeas para responder a las necesidades de las personas sin documentación migratoria, como Lampedusa y París, aunque recordó que de las 160 mil solicitantes que los países europeos se comprometieron a acoger en septiembre de 2015, sólo mil 600 habían sido reubicadas hasta ahora.
Cerca de 208.150 migrantes llegaron a Europa este año pasando por el Mediterráno, y más de 2.850 murieron o están desaparecidos, según cifras del Alto Comisionado de la Organización de Naciones Unidas para los Refugiados, publicadas el lunes en su página web.
La mayoría, 157 mil 119, son sirios, afganos e iraquíes llegados a Grecia desde Turquía. Cerca de 50 mil, sobre todo personas de África subsahariana, entraron en Italia procedentes de las costas libias.





