Antonio Heras

Mexicali, BC. Durante la madrugada de este martes, 357 centroamericanos, integrantes de la Caravana Migrante, arribaron a esta ciudad a bordo de nueve camiones, con el objetivo de dirigirse a Tijuana. Allí solicitarán refugio al gobierno de Estados Unidos.

En la estación del tren en la capital de Baja California el grupo integrado por niños, mujeres, hombres y adultos mayores, subieron a camiones suburbanos para recorrer 160 kilómetros hasta la zona centro de Tijuana, en donde acudieron al Desayunador del Padre Chava para tomar alimentos de manera gratuita.

Omar Murillo, de 37 años de edad, originario del puerto de San Lorenzo, una comunidad de Honduras en la frontera con Nicaragua, advirtió que el salario allá “es poco, no se ajusta, sólo alcanza para alimentos, no para ropa, escuelas, ni medicinas”.

Luego de señalar que dejó en su poblado a sus dos hijos y esposa, confió en que el gobierno de Donald Trump les dé refugio o, en su caso, les permitan pasar para solicitar asilo en Canadá, país que solicita mano de obra.

Viviana es oriunda de San Pedro Sula, en Honduras, y asegura que en su país hay “mucha delincuencia y no hay trabajo”. Laboraba en un salón de belleza pero su salario no le alcanzaba para sus necesidades básicas ya que “la vida es muy cara” porque ganaba a la semana mil 500 lempiras que equivale a 84 centavos de un peso y se paga 800 de luz y mil de agua.

A sus 20 años emigró al norte para unirse a la Caravana del Migrante con la esperanza de que Estados Unidos le brinde asilo y un trabajo que le permita proveer de recursos a su hermana y sobrinos porque en su ciudad “no se puede trabajar, ni sacar adelante a la familia”.

Ambos migrantes hondureños que coincidieron en que “Primero Dios” les darán cabida en Estados Unidos, se dicen alegres por estar cerca de su destino; mientras, buscarán descansar de la “difícil travesía” hasta que se les otorgue el permiso para su entrevista con autoridades migratorias estadunidenses.

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