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Critican falta de acción de gobiernos centroamericanos sobre migración

Migrantes hacen fila en la Comar para realizar su trámite. Foto Alfredo Domínguez / Archivo

José Antonio Román

Desde hace varios años la política migratoria de Estados Unidos ha utilizado las detenciones de menores de edad y la separación de sus padres como un instrumento para disuadir el flujo migratorio, el cual no se detendrá en tanto no mejoren las condiciones económicas y sociales que las generan, señalaron especialistas de la academia y de la sociedad civil en materia de derechos humanos.

En el primer día del Foro Regional Niñez Migrante, organizado por la organización Save the Children y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, denunciaron también no sólo el alarmante aumento de detenciones de migrantes en México, principalmente de los menores de edad, sino también la falta de voluntad política de los países de Centroamérica para reconocer que existe un grave fenómeno de desplazamiento forzado.

Irazú del Carmen Gómez Vargas, de la organización Alianza Américas; Cinthya Harumi González Téllez, del Programa sobre Asuntos de la Niñez y la Familia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); Melissa Vértiz, del Grupo de Trabajo sobre Política Migratoria, y Elba Coria Márquez, de la Clínica Jurídica para Refugiados de la Universidad Iberoamericana, analizaron el tema migratorio, pero enfocado en la problemática que vive la niñez, los procesos de detención y desde un énfasis en la perspectiva de género.

“De 2014 los niños, niñas y adolescentes han sido objeto muy fuerte de las políticas migratorias en la región”, dijo Carmen Gómez, quien señaló de manera particular las acciones del gobierno estadunidense de detener y separar los menores de sus padres, en un intento de disuadir la migración hacia su país.

Sin embargo, advirtió que no existe ninguna posibilidad de detener este flujo migratorio en las actuales circunstancias, y donde las personas y familias enteras huyen de las condiciones de pobreza, violencia, falta de oportunidades, de educación y empleo, y con un fuerte deseo de reunificación familiar. Todo esto lo genera, dijo, cuestiones estructurales que no se están atendiendo.

Harumi González, de la CNDH, repasó el aumento en el número de detenciones de personas migrantes, entre ellos el de menores de edad, en territorio mexicano. Dijo que tan solo a julio de este año se detuvieron a 128 mil 485, frente a casi 94 mil reportados en todo 2017.

En el caso de niños, niñas y adolescentes, tan solo de El Salvador, Guatemala y Honduras, la cifra a mitad de este año eran 35 mil 687 detenciones, cuando en 2017 fue de 19 mil 291, según reportes del gobierno mexicano.

JSL
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