Leonardo Páez

Coco María es una pinchadiscos y selectora oriunda de Saltillo, Coahuila, que lidera el programa de radio Club Coco, emitido cada miércoles por la prestigiosa WorldWide FM, emisora enfocada en la música subterránea y alternativa. Su trabajo se centra en revalorar producciones afrolatinas olvidadas de salsa, cumbia, merengue, funk, bossa nova, entre otras expresiones afrohispanas impresas en los surcos de los discos de vinilo.

Es una maestra de los vinilos, con los que ha puesto a bailar a gente en México, Francia, Inglaterra, Holanda y Estados Unidos. Coco, habitual de hurgar en tiendas de discos para sonideros en la CDMX, suelta en sus sets todo tipo de rarezas procedentes de lugares lejanos y soleados. Comenzó coleccionando música (primero en cedé y posteriormente en vinilo) y tocando en pequeños clubes y sótanos underground en Europa. Ahora gira por Ámsterdam, Londres, Los Ángeles y México.

Coco ha compilado aclamados álbumes y EP de rescate de la música latinoamericana para el sello suizo Bongo Joe Records. Es una selectora de alta gama que ha alcanzado fama internacional.

En una entrevista con La Jornada, revela: “Nací en una familia musical, así que desde siempre me ha encantado la música. En una fiesta juvenil vi por primera vez a un diyéi y me cautivó esa manera de combinar melodías y, a la vez, de prender a la gente. Tras terminar Ciencias de la Educación, decidí irme a Francia y luego a Inglaterra, donde estudié Arteterapia. Me seguí por varios países del viejo continente compartiendo con otras personas mi afición musical, procurando combinar melodías, no sólo mezclar ritmos”, comenta la saltillense Coco María.

“En cada sesión –añade– me fijo en el efecto que mi trabajo causa en las personas y eso se vuelve recíproco, intensificando la relación entre el público y yo. Nunca he puesto una melodía que no me guste y procuro combinar música de calidad que es poco conocida o que en su momento el sistema impidió que se conociera. Ello compromete el sentimiento del público con el mío y viceversa. Ha sido interesante comprobar que, al igual que las personas, hay países más receptivos que otros.

“Si un equipo falla o funciona mal, la responsable soy yo, por lo que he ido actualizándome en lo que se refiere a tecnología, pero desde luego esta nunca va a sustituir el alma de la persona realmente creativa. Escucho música de todo el mundo y de todos los ritmos, pero, repito, más que mezclar, combino, sobre todo sonoridades latinas.

Cada vez compruebo que los seres humanos mantienen una esperanza legítima: sentirse bien y recargar pilas, independientemente de los bombardeos audiovisuales de los que son objeto a diario.

Crear miniuniversos para cambiar ánimos

“Quiero volver a lo básico –prosigue Coco María en un breve descanso–, a provocar expresiones ‘primitivas’ del sentimiento individual y colectivo a través de mi trabajo de diyéi. La gente necesita volver a sentirse gente, saberse sujeto, no mero objeto. Durante muchos años mi base fue Europa, después de renunciar a mi condición de hija provinciana y dócil. Empecé entonces un descubrimiento lento y libre de mí misma, de qué quiero ser y hacer, cómo y para quién. Fueron 20 años de estudio y aprendizaje en Francia, Inglaterra, Alemania y los Países Bajos. Tuve que aprender francés, inglés y alemán. En España fue interesante comprobar la reacción de los públicos, demasiado condicionados por lo comercial y con menos apertura de lo que suponía, menos disposición a lo diferente.

“Me imagino una escena y la reconstruyo con pensamientos y con música o, mejor, al trabajar pongo corazón, cabeza y música. Es ilimitada la producción musical en el mundo y una experiencia maravillosa dar a conocer la que se había olvidado o de plano se desconocía. Las reacciones son magníficas. Trabajo en fiestas, eventos musicales, tardeadas y en programas de radio con mis dos programas en línea de Club Coco, en las estaciones NTS y Worldwide FM, que transmito desde donde me encuentre, los lunes a las 11 de la mañana, hora de México, en nts.live y worldwidefm.com. Tengo también un sello discográfico con el que en el futuro quiero elegir y producir creaciones de autores valiosos para mí.

“He creado un miniuniverso de música con el que logro transmitir estados de ánimo y modificarlos. Mucha gente me escribe, me retroalimenta y confirma esto, motivándome a ser y a hacer lo que hago cada vez mejor. Respuestas siempre ha habido, pero noto la evolución en una mayor fluidez en mi quehacer.

Un tamborcito en mi interior

Alta, delgada, de pelo largo y uñas cortas, sonriente, serena, enérgica y determinada, Coco María finaliza antes de regresar a sus tornamesas y de volar al día siguiente a Australia: “En México quiero enraizarme de nuevo. No fue algo razonado, sino un tamborcito en mi interior cuyo volumen fue creciendo. Regreso con una experiencia y unos logros profesionales que quiero aplicar en mi país natal luego de enfrentar y resolver en distintos países lo que desconocía. Este cambio lo voy a navegar sin brújula, pero con un imán interior bien orientado.

“En la CDMX el ambiente de los diyéi me resulta fresco, apasionado, emocionante, con un extraordinario acervo musical desconocido, tanto del pasado como del presente, con incalculables posibilidades. Me parece un escenario maravilloso para iniciar en mi vida un nuevo capítulo profesional y personal.”

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