Rosalía A. Villanueva 

Ciudad de México. Como hace 50 años, Enriqueta Basilio fue la encargada de encender el pebetero olímpico, aunque en esta ocasión no pudo saludar con la antorcha los cuatro puntos cardinales como lo hizo hace medio siglo en este mismo escenario para hacer la primera mujer en la historia del olimpismo.

Debido a su estado de salud Queta, llegó en silla de ruedas acompañada de sus hijos y su nieto para hacer trasladada a lo más alto del recinto universitario y después levantarse apoyada de sus familiares en el Pebetero para recibir la antorcha de manos de Ernesto Canto, campeón olímpico en Los Ángeles 84 en la competencia 20k de marcha, asi como de Horacio de la Vega, Director General del Instituto del Deporte de la CDMX.

La antorcha olímpica partió desde la plancha del Zócalo capitalino en manos de Germán Silva, doble ganador del maratón de Nueva York en 1994 y 1995-

La flama proveniente de Maratón, Grecia, realizó un recorrido de 25 kilómetros, la cual fue transportada por diferentes relevistas para llegar al estadio Olímpico de Ciudad Universitaria y dar luz al pebetero como parte de los festejos de la justa olímpica de México 1968 en su aniversario 50, preámbulo del maratón capitalino en su edición 36 que se disputa este domingo con 42 mil 195 competidores en ambas ramas.

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