Alia Lira Hartmann, corresponsal
Milán. Está confirmado; la próxima estación a partir de febrero es París. La obra de Leonora Carrington (Lancashire, Inglaterra 1917– Ciudad de México 2011), una de las figuras más fascinantes y complejas del surrealismo internacional y una de las artistas más queridas por México, fue objeto de una gran retrospectiva en el Palazzo Reale de Milán, uno de los espacios expositivos más importantes de Europa. La muestra confirma la dimensión universal de una creadora que, aunque nacida en Inglaterra, encontró en México su verdadera patria espiritual y artística.
Esta importante muestra contó con la curadoría a cargo de la mexicana Tere Arcq y el italiano Javier Martin. La museografía que se disfruta para acceder al fantástico mundo de Leonora Carrington discurre entre lienzos blancos que prenden de los techos con la ligereza de nubes imaginarias, tenue iluminación entre paredes en color rojo donde se vislumbran lo dibujos de algunas criaturas míticas.
Al acceder al recinto al final de un largo pasillo una fotografía en gran formato de una bella Leonora en sus años mozos reciben al visitante como una invitación a ser parte de un singular viaje que quedará impreso en la memoria.
Vídeograbación a cargo de los curadores
Antes de iniciar el recorrido durante unos minutos, una videograbación de ambos curadores informa al visitante sobre algunos datos de relevancia que le permitirán encontrar claves antes de recorrer las seis salas que comprenden la muestra de cerca de 60 piezas.
Se incluyen algunos trabajos de Max Ernst, fotografías de la vivienda común de Carrington y Ernst en Francia en 1938, las puertas de madera un armario de esa vivienda que ambos artistas transformaron con su arte, fotografías del grupo de surrealistas con los que Carrington entrara en contacto en Francia como André Breton, fotografías de la eterna amiga de Leonora, Kati Horn donde se captan momentos de su boda en 1946 con el fotógrafo húngaro Emérico “Chiki” Weisz, su eterno compañero y padre de sus hijos Gabriel y Pablo. Weisz se exiliaria en México ante la persecución de los nazis en Europa. Weisz documentaría junto con Robert Capa la guerra civil española que se desarrolló entre 1936 y 1939.
Una única obra de otra de sus grandes amigas, la española Remedios Varo se encuentra también en la muestra.
Larga es la lista de agradecimientos a las instituciones y colecciones privadas parte de los préstamos para esta retrospectiva que llega a una veintena lo cual refleja la titánica labor de los organizadores.
Esta es la primera retrospectiva que se hace de Leonora Carrington en Italia, nació en Inglaterra pero vivió la mayor parte de su vida en México, es mexicana por nacionalidad; esta muestra enfatiza la contemporaneidad de Leonora Carrington, el hecho de que ahora goza de un éxito sin precedentes incluso más que durante su vida es el hecho de ser una artista nata más allá de su tiempo; ya desde los años cuarenta o cincuenta se interesaba por la ecología o la evolución de la conciencia, la física cuántica, el vínculo entre religión y espiritualidad, la magia, la alquimia así como muchos temas vinculados al esoterismo; estos son aspectos vinculados a su vida, su carrera, sus pinturas que reflejan un interés especial en el mundo actual y en los jóvenes, fue una persona que sufrió el internamiento en una institución psiquiátrica bajo métodos inhumanos, otro punto es su particular posición feminista. Estos son algunos de los puntos destacados por Tere Arcq y Javier Martin.
El primer cuaderno con dibujos a la edad de 10 años
La exposición recorre más de seis décadas de producción de Carrington a través de pinturas, esculturas, dibujos, textos y documentos, trazando un itinerario que une vida y obra. Desde su juventud rebelde en la Inglaterra conservadora hasta su consolidación como una de las voces más originales del arte del siglo XX, la retrospectiva subraya el carácter visionario de una artista que nunca aceptó límites ni etiquetas.
Especialmente conmovedor es la versión digitalizada de un cuaderno de 26 páginas en donde la pequeña Leonora con solo 10 años, dibujaba ya “Animales de diferentes planetas” y donde incluso les atribuía nombres imaginarios, completaba también diferentes capitulos con flores, peces o aves.
A través de pinturas, esculturas, dibujos y textos, la muestra recorre las distintas etapas de su vida: desde su juventud rebelde en Inglaterra y su cercanía con el surrealismo europeo, hasta su llegada a México en los años cuarenta, donde su obra alcanzó plena madurez.
México tierra fértil para su creatividad y el documental de Javier Martin Dominguez
Fue en territorio mexicano donde Carrington desarrolló un lenguaje propio, marcado por la alquimia, la mitología, lo fantástico y una visión profundamente femenina del mundo.
Extractos del documental Leonora Carrington y el juego Surrealista realizado en 2011 por Javier Martín Domínguez (La Jornada 2 de marzo de 2012) se presentan como Leonora por sí misma lo cual permite al visitante ser testigo de la última etapa de vida de la artista, su honestidad, su transparencia y fragilidad al saberse en una etapa final y expresar su miedo al tiempo y el amor por sus hijos. Carrington abrió a Martín Domínguez las puertas de su casa en la calle de Chihuahua número 194 de la colonia Roma en Ciudad de México.
Un mapa recorre las diferentes estaciones por donde Leonora pasaría antes de establecerse en México pasando por Francia, Florencia, París, Madrid, Lisboa o Nueva York.
Formada entre Londres y Florencia, Carrington se vinculó tempranamente al círculo surrealista europeo tras su encuentro con Max Ernst. Sin embargo, la guerra, el exilio y la experiencia psiquiátrica marcaron un punto de quiebre
Fue en México, adonde llegó en los años cuarenta, donde su universo creativo alcanzó plena madurez.
En la Ciudad de México encontró un entorno fértil para desarrollar un lenguaje propio, nutrido por la alquimia, la mitología celta, la tradición prehispánica, la cábala y el pensamiento feminista.
La muestra en Milán pone especial énfasis en esta etapa mexicana, reconociendo al país no solo como refugio, sino como motor creativo. Las figuras híbridas, los rituales mágicos y los mundos oníricos que pueblan sus lienzos dialogan con una cosmovisión en la que tanto lo femenino, lo animal, lo espiritual y lo esotérico se funden para crear universos de una singularidad
Aunque pareciera que Leonora pintaba sueños en realidad construía con su arte universos alternativos poblados de figuras fantásticas, a veces frágiles, a veces feroces donde el espectador tiene la libertad de entrar y salir de esos mundos ; al final llega la certeza de que haberse enfrentado visual y anímicamente al mundo creativo de Leonora Carrington, ese mundo no podrá verse con los mismos ojos.







