Jairo Gómez, especial para La Jornada

Bogotá. Lejos de dejar de hacer política, Gustavo Petro, presidente de Colombia, hasta este viernes 7, asumirá las banderas de la oposición contra el ultraderechista Abelardo De la Espriella.

Petro se despide con denuncias sobre fraude electoral y con una consigna: defender los cambios y reformas sociales que realizó en sus cuatro años de gobierno. 

“Las conquistas del pueblo se defenderán en las calles, convocando pacíficamente a la gente para que las defienda”, repite Petro como un mantra. 

Petro cederá la presidencia al ultraderechista De la Espriella que se ubica en las antípodas del progresismo que dio voz a los sectores marginales: los afrodescendientes, indígenas, campesinos afectados por el conflicto armado y a sus víctimas. 

La transición de gobierno ha sido tormentosa, sin empalme entre los salientes y entrantes funcionarios, al tiempo que el ultra y su nuevo equipo de gobierno se obstinaron en hacer supuestas denuncias de corrupción contra el gobierno del Pacto Histórico, sin esgrimir prueba alguna. 

“Que nos sindiquen de corrupción sin prueba alguna, es digno para mi gobierno, pues ello demuestra que hicimos las cosas bien. Ahora, de encontrarse algún hecho anómalo que las autoridades lo castiguen, así como lo hicimos en el gobierno con corruptos que hoy están en la cárcel denunciados por nosotros”, reiteró el presidente saliente. 

Querido por la mitad del país que votó por su candidato de izquierda Iván Cepeda, Petro no pasó desapercibido en sus cuatro años de gobierno, disputó a los grandes poderes económicos y políticos tradicionales la concepción de un nuevo país, no se guardó denuncia y emplazó a quienes quisieron sabotear su propuesta. 

La disputa de Petro también se trasladó a los medios de comunicación corporativos empeñados en divulgar supuestos hechos y escándalos que, dijo, “buscan denostar una obra de gobierno que le cambió la vida a millones de colombianos pobres”.

Cifra de Petro

Más allá de las críticas, que, en los medios de comunicación, opuestos al gobierno, ha sido feroz en los últimos días, Petro dejó cifras nunca antes logradas en el presente siglo: sacó de la pobreza a 4 millones 500 mil colombianos, el índice GINI (desigualdad) lo redujo en 3 puntos, la inflación cayó en 7 puntos desde 2022, incrementó el salario mínimo en 37 por ciento y el desempleo lo dejó en 8 por ciento, la tasa más baja en las últimas dos décadas. 

Los datos macroeconómicos del gobierno Petro son óptimos, incluido un aumento significativo en la inversión extranjera y las utilidades materiales y monetarias que generó el sector turístico que ayudaron a consolidar la transición energética, pues el progresismo le apostó cero a una economía que dependía de los combustibles fósiles.

“Logramos dejarle un bono pensional a más de tres millones de viejos y viejas que no tenían pensión para tomarse un plato de sopa o dormís en un colchón”, destacó Petro. 

Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en más de 200 años de vida republicana, no se va con las manos vacías, deja un legado de reformas sociales contra viento y marea, sorteando una oposición de derecha férrea que le apostó a su fracaso y eso, en palabras del presidente saliente, no lograron. 

Se queda su legado, pero Gustavo Petro, seguirá en la batalla política, es su ADN combinado con la fuerza y la certeza de que se perdió por el 1 por ciento, estímulo que lo encumbra en la defensa, desde este sábado 8 de agosto, del proyecto progresista para recuperar el poder en 2030. Amanecerá y veremos.

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