Emir Olivares Alonso
Ciudad de México. Hace apenas doce días, las madres y los padres de los 49 pequeños que perdieron la vida en el incendio de la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, se dieron cita en el llamado antimonumento ABC para colocar 25 placas de bronce con las réplicas de los zapatos que hace diez años usaban los menores fallecidos. Este lunes, amanecieron con la sorpresa de que al menos siete de esas reproducciones fueron robadas.
El pasado 5 de junio, al cumplirse una década de esa tragedia, algunas de las familias realizaron un acto simbólico en el antimonumento -que se instaló hace un par de años frente a le sede central del Instituto Mexicano del Seguro Social, en Paseo de la Reforma— para recordar la ausencia de sus pequeños y la imperante corrupción e impunidad en la que se mantiene el caso.
“No son un agregado puramente estético, son las reproducciones de los zapatos que tenían nuestras hijas e hijos. Son su ausencia hecha bronce y un recuerdo permanente de que existieron, dieron sus primeros pasos, fueron niñas y niños felices, caminaron en parques y también en esa guardería que se suponía era un lugar seguro”. Esos pares de zapatos tallados en bronce son un recuerdo, figuras que pretenden que esas víctimas no queden en el olvido.
Pero eso poco importó para quienes sustrajeron las siete réplicas. Julio César Márquez, padre de Julio César Márquez Báez, uno de los pequeños que fallecieron en aquel incendio, denunció a través de su cuenta en tuiter el robo de esas piezas en Reforma, una de las avenidas más transitadas y vigiladas de la Ciudad de México.
Los familiares de los pequeños consideraron que se trató de un “acto insensible”, pues el valor monetario de esas piezas de bronce está muy lejos del valor moral que representan tanto para las familias como para la sociedad. Reclamaron a las autoridades investigar los hechos.





