La Redacción

Ni la presión en un estadio que parecía territorio del enemigo afectó a Costa de Marfil para que festejara con una victoria 1-0 ante Ecuador en su retorno a un Mundial después de 12 años. Si bien los ecuatorianos tenían las estadísticas a su favor, tras haber sido segundo en la clasificación de la Conmebol, ahora mostraron un rostro diferente, con una estrategia mesurada que tuvo un impacto negativo.

La joven promesa Amad Diallo, delantero de 23 años que llamó la atención del Manchester United, salvó en el tramo final a Costa de Marfil y al propio partido que se vislumbraba para ser el primero del torneo sin goles. La victoria despierta los ánimos entre el plantel africano para su próximo reto, la tetracampeona Alemania.

Como nunca antes en su historia, los ecuatorianos tenían los reflectores después de su desempeño en la clasificación de sudamérica. Contra todos los pronósticos, cerraron apenas como segundos, sólo por detrás de Argentina e incluso superaron a Brasil, que fue quinto en la eliminatoria.

El plantel por sí solo ya daba muestra del potencial que podrían tener los ecuatorianos al tener una mezcla de jugadores que han ganado espacios tantos en las ligas latinoamericanas -como Pedro Vite con Pumas y Enner Valencia con el Pachuca en México- y en los torneos europeos, entre los que destacan Moisés Caicedo (Chelsea) y William Pacho, monarca de la Champions con el PSG.

Del otro lado de cancha, estaba un Costa de Marfil que retornaba a un torneo mundialista con la encomienda de superar por primera vez en su historia una fase de grupos. Ahora, ya no estaban sus antiguas estrellas que lo pusieron en el mapa internacional como Didier Drogba o Yaya Touré; sus referentes son jóvenes que comienzan a destacar como Bazoumana Touré y el delantero de 19 años Yan Diomande.

El recinto se pintó de amarillo con miles de ecuatorianos al tiempo que apenas se veían pequeñas islas naranjas que apoyaban a los marfileños. El motivo fueron las restricciones migratorias que impidieron a los aficionados africanos obtener sus visas a tiempo para viajar a Estados Unidos.

Pero los talentos juveniles de Costa de Marfil no sólo demostraron buena técnica, sino también una fortaleza mental que los llevó al triunfo.

Cuando el juego parecía sentenciado, Wilfred Singo se filtró por la banda derecha y envió el pase para que Amad Diallo disparara con potencia desde el borde del área y desatara un grito de festejo entre los marfileños que lograron ir al estadio. Fue una celebración que resonó con mayor potencia ante un silencio en el que callaron los ecuatorianos con los rostros de tristeza al ver la caída de su selección en el inicio de su quinto torneo mundialista.

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