Juan Manuel Vázquez

Tantas cosas coincidieron para que Sergio Pérez volviera a su país como piloto de Fórmula Uno para celebrar sus 300 Grandes Premios. Después de un año fuera del circuito, volver a la carrera en la Ciudad de México es como una forma de resurrección.

“La Fórmula Uno creció tanto en México, que era mucho el compromiso por volver”, dijo Checo en la conferencia que suele ofrecer en Plaza Carso antes de la carrera en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Si hace un par de años el piloto tapatío estaba aquí como parte de Red Bull, uno de los equipos más dominantes en los tiempos recientes.

Regresa a la parrilla con el equipo debutante Cadillac, en una temporada de desarrollo en la que no ha conseguido puntos.

“Este año de mi regreso ha sido muy intenso”, comentó un Checo más maduro y mesurado.

“Sabíamos que este iba a ser un año complicado; empezar desde cero es un reto.  Creo que para la mitad de la próxima temporada en 2027 ya estemos peleando por cosas más importantes”, agregó.

Esta vez, Checo no tuvo el impacto que solía tener cuando era piloto de Red Bull, y menos cuando alcanzó el subcampeonato en la temporada 2023. En ese año, por ejemplo, la multitud abarrotaba a explanada de Plaza Carso y el estruendo interrumpía la conferencia del tapatío.

Sin embargo, los incondicionales estuvieron este martes para recibir con gritos a su ídolo.

Checo aseguró que este ambiente fue lo que más extrañaba en ese año que pasó alejado de las pistas.

“Era extraño ver las carreras desde casa. Todo este ambiente es lo que más echaba de menos”, comentó.

Y como este es una temporada verdaderamente especial para Checo, presentó un casco con el que celebrará sus 300 Grandes Premios como piloto.

“Normalmente suelo ser difícil con el diseño de los cascos, pero el que uso en el Gran Premio de México es muy especial y suelo involucrarme demasiado. Este, sobre todo, es muy especial porque representa mis 300”.

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