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Roma. El banco Monte dei Paschi di Siena (MPS), que está en el centro de la crisis bancaria en Italia, había tomado la iniciativa publicando un plan de rescate por varios miles de millones de euros cuando faltaba ni siquiera una hora para que se dieran a conocer los resultados del test de estrés.

Poco después se confirmó que el MPS había recibido, tal como se esperaba, la peor nota. Sin embargo, los demás bancos italianos salieron mejor parados de lo que se preveía, lo que el presidente de la Asociación Bancaria Italiana, Antonio Patuelli, aprovechó para asegurar que la “credibilidad de los bancos italianos ha salido fortalecida”.

Aunque el MPS está dispuesto a atacar sus problemas y pese a que los demás bancos no hicieron un papel tan malo como se temía, los problemas fundamentales del sector bancario italiano subsisten.

El Monte dei Paschi de Siena, fundado en 1472, pretende deshacerse de más de la mitad de sus créditos morosos y llevar a cabo una ampliación de capital por más de 5 mil millones de euros.

La enorme cantidad de créditos morosos, por un volumen total de unos 360 mil millones de euros, es uno de los mayores problemas de la banca italiana. Este volumen equivale a aproximadamente un tercio de todos los créditos con riesgo de impago en la Unión Europea y también es una herencia de la prolongada recesión, cuyas consecuencias siguen azotando a la tercera economía de la eurozona.

“En Italia, los bancos siguen sufriendo las consecuencias de la crisis económica en el país. Falta crecimiento para obtener beneficios y compensar las pérdidas derivadas de los créditos morosos. Este problema sigue existiendo”, dijo hoy a dpa el profesor bancario Martin Hellmich, de la Frankfurt School of Finance.

Los bancos se encuentran atrapados en un círculo vicioso: en la situación en la que están no pueden conceder nuevos créditos, lo que frena el crecimiento económico. Sin embargo, son precisamente las entidades crediticias las que dependen de la presencia de una robusta economía para reforzar sus balances por su propio esfuerzo.

“La crisis bancaria italiana no ha sido superada. El mercado va a seguir presionando a los bancos para que limpien sus balances”, asegura por su parte el experto bancario Philipp Wackerbeck, de la firma de consultoría PwC.

En el test de estrés de 2014 habían suspendido nueve bancos italianos. Sin embargo, según el presidente de la Unión de Bancos de Alemania, Michael Kemmer, poco se ha hecho después para superar las debilidades de los institutos financieros. También los expertos Daniel Gros y Willem Pieter de Groen, del laboratorio de ideas CEPS de Bruselas, subrayan que “los bancos italianos suspendieron o estuvieron a punto de suspender en todos los tests de estrés europeos realizados hasta ahora”.

Los analistas ven también otros graves problemas en Italia. En muchos lugares existe desde hace años una mala gestión y un nepotismo sin que nadie sea obligado a rendir cuentas. A ello se añade una concesión de créditos demasiado laxa. Además, el sector bancario italiano está totalmente sobredimensionado, fuertemente atomizado y es poco eficiente. En Italia, la política y los bancos están estrechamente entrelazados, por lo que una crisis bancaria puede rápidamente derivar en una crisis del Estado.

Por todo ello, el primer ministro Matteo Renzi y su Gobierno llevan ya meses ocupándose del problema de los bancos. Renzi se enfrenta en la política italiana a una fuerte presión. La máxima prioridad para él es evitar que los pequeños inversores se vean afectados por los eventuales planes de rescate para los bancos, lo que va en contra de las normas de la Unión Europea. El año pasado se suicidó en Italia un jubilado que había perdido todos sus ahorros a causa de un rescate bancario y muchos electores culparon al Gobierno de esta tragedia.

En Bruselas y en otras capitales europeas está creciendo el temor a una desestabilización política en Italia. En octubre se celebrará en el país mediterráneo el importante referéndum sobre la proyectada reforma constitucional, al que Renzi ha ligado su propio futuro político. En caso de que Renzi sufra una derrota, Italia podría verse abocada a convocar elecciones anticipadas, lo que sería un escenario de horror para la UE porque esos comicios podrían aupar al poder al Movimiento 5 Estrellas, una organización política euroescéptica y totalmente imprevisible.

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