Alberto Aceves
Cruz Azul entró en un espiral negativo. Falto de alegría, pero sobre todo de futbol, al campeón del futbol mexicano ya no le alcanza con el crédito de su pasado reciente para sostenerse. La derrota por 2-0 ante el Atlas -la tercera de forma consecutiva en apenas cinco fechas del Torneo Apertura 2026- deja un rastro de dudas sobre el proyecto de Joel Huiqui: un plantel afectado por las bajas, falta de refuerzos y el ruido de fondo del mercado europeo que terminó por apartar de la convocatoria a su capitán, Erik Lira.
Sin la menor reverencia por la condición de local de La Máquina en el Estadio Banorte -con cerca de 25 mil espectadores-, el conjunto tapatío atacó sin complejos. El portugués Duk superó en la marca a Omar Campos para que Édgar Zaldívar, anticipándose a Jéremy Márquez, abriera el marcador con un cabezazo a los 30 minutos.

La ventaja motivó a los visitantes, que convirtieron el tramo posterior en un monólogo de llegadas: dos remates a los postes y una intervención agónica de Kevin Mier sobre la línea de gol precedieron al segundo tanto.
Al borde del descanso, Florián Monzón castigó en el segundo poste otro desacierto defensivo de Márquez tras una asistencia de Duk (45). Desde el banquillo, Huiqui buscó corregir la marcha, pero terminó desajustando la pieza equivocada al romper la estructura habitual de su medio campo.
El equipo quedó entregado al criterio de Carlos Rodríguez y a la aportación desde el banquillo de Andrés Montaño y Christian Ebere, una fórmula que no resultó. Las ausencias por lesión de Rodolfo Rotondi y Gonzalo Piovi pesaron tanto como la vacante de Lira.
La afición celeste no perdonó el desplome en el Coloso de Santa Úrsula: despidió al plantel entre silbidos y la exigencia destemplada de un mayor compromiso a la salida hacia el vestidor: “¡Ponga hueeevos! ¡Azules, pongan hueeevos!”. Convencidos del libreto de Hernán Crespo, los Zorros impusieron su ritmo a través de la circulación fluida, la búsqueda de bandas y el disparo lejano.
El primer tiempo pareció un baile visitante, imponente en dinamismo y llegada. Enfrente, la resistencia celeste se redujo a destellos aislados en los pies de Luka Romero y Nicolás Ibáñez, neutralizados por la solidez defensiva de un Atlas que no concedió fisuras.
Los celestes, con sólo seis puntos, cayeron al lugar 12 de la competencia mientras que los tapatíos alcanzaron el subliderato con 12 unidades.







