Israel López Monsivais
La corrupción es un virus que recorre las venas de nuestras instituciones. Carcome, corrompe y destruye la vida institucional. Es enemiga de la transparencia y la rendición de cuentas. Camino corto para los políticos y funcionarios que desean una vida material llena de lujos a costa del erario. La corrupción no es cultural, se debe combatir.
El ejemplo más significativo de América Latina es el caso de Odebrecht, constructora brasileña que sobornaba a políticos de toda Latinoamérica, incluidos presidentes mexicanos. En cierto sentido lo destacable es la reacción de los países. Por ejemplo, el gobierno peruano ha tomado cartas en el asunto. Les dejo el video de los chicos de VisualPolitik con la explicación (https://www.youtube.com/watch?v=7EiX4Ug_nxo).
Deseo, en este contexto, subrayar las manifestaciones ciudadanas en Brasil contra la corrupción. El gobierno ilegítimo de Temer es sostenido por políticos corruptos desde las campañas electorales. Esa estrecha relación entre empresarios y funcionarios públicos. Pablo Iglesias abordó el tema en el último programa de Fort Apache, La Brasil corrupta de Temer (https://www.youtube.com/watch?v=47WoBvMxbJg).
Los países de primer mundo no quedan exentos de casos de corrupción. Echemos una mirada en rededor a la moción de censura que promovieron los integrantes de Unidos Podemos al gobierno de Mariano Rajoy en España. El Partido Popular está sumergido en una tremenda crisis institucional por los actos de corrupción de sus representantes y funcionarios.
Con estos ejemplos he querido señalar y diferenciar el comportamiento de las autoridades, ciudadanía y oposición ante los actos de corrupción. Es un hecho que en México impera la omerta entre la partidocracia para que prevalezca la impunidad. Simulación, reformas a modo y gatopardismo para no tocar los intereses de las elites económicas y políticas del país.
¡Que se vayan todos! Fue la expresión y sentir del pueblo argentino en la crisis de 2001. En definitiva, los potosinos suscriben este lema emblemático: ¡Que se vayan todos los representantes corruptos de la 61 Legislatura! No basta con la renuncia a su partido del mayor corruptor del Congreso local y no es suficiente la salida del auditor del Estado.
Columnistas y periodistas han narrado, denunciado y retratado la corrupción en SLP, de Sandra Sánchez Ruiz a los videoescándalos. Después de todo, los potosinos han despertado. El lunes se publicó en el diario Pulso un desplegado dirigido al gobernador de la entidad potosina, al Pleno del Congreso del Estado y al titular de la Auditoría Superior de la Federación.
Organizaciones empresariales, profesionistas, activistas, organizaciones civiles y cerca de 300 ciudadanos signaron el documento. Exigen acciones inmediatas: desaparición del fuero constitucional, juicios de procedencia de responsabilidad penal a los involucrados en la trama de corrupción destapada en días recientes, cancelación del contrato Panavi y sanciones para los funcionarios de la Auditoría Superior del Estado. (http://pulsoslp.com.mx/2017/06/19/nace-frente-ciudadano-contra-la-corrupcion/)
Con el hashtag #FuerzaCiudadanaAntiCorrupción convocan en redes sociales a crear un frente de movilización civil contra los actos de corrupción. San Luis Potosí está a punto de vivir un momento populista. Me detengo brevemente para reflexionar sobre el tema. Desde este ángulo Ernesto Laclau definió al populismo como una manera de construir lo político.
Existe un claro rompimiento entre el pueblo potosino y las elites políticas corruptas. Este movimiento es transversal ya que la indignación es generalizada. Lo que homogeniza la protesta es el combate contra los actos de corrupción. Este momento populista cuando sea trasladado a las calles deberá demandar la dignificación de la vida pública en SLP.
@francotiradort1
liclopezmonsivais@gmail.com





