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El gobierno cubano rechazó una solicitud de la Embajada de Estados Unidos en La Habana para que se le permitiera importar diésel para sus generadores mientras la administración Trump continúa imponiendo un bloqueo de combustible en la isla, dijeron el viernes dos funcionarios estadunidenses familiarizados con el asunto.
El gobierno rechazó la solicitud, ya que el Departamento de Estado de EU estaba considerando una reducción de personal en la embajada en La Habana debido a la escasez de diésel. Según funcionarios que hablaron bajo condición de anonimato para tratar este delicado asunto, tal medida probablemente provocaría que Estados Unidos exigiera una reducción similar de personal en la embajada cubana en Washington.
El rechazo del gobierno cubano fue reportado inicialmente por The Washington Post.
La Casa Blanca, el Departamento de Estado y la Embajada de Cuba en Washington no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
Cuba ha sufrido una disminución de sus reservas de petróleo desde que Estados Unidos secuestró al presidente venezolano, Nicolás Maduro, interrumpiendo así los vitales envíos de crudo procedentes de la nación que había sido un firme aliado de La Habana. Posteriormente, el presidente Donald Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que vendiera o suministrara petróleo a Cuba.
La isla depende de su propio gas natural, energía solar y petróleo para el funcionamiento de sus centrales termoeléctricas, pero eso no ha sido suficiente para satisfacer la demanda.
Muchos de los 11 millones de habitantes del país tienen dificultades para evitar que los alimentos se echen a perder. Los hospitales han cancelado cirugías. La principal universidad ha reducido las clases debido a los cortes de luz y las interrupciones en el transporte.
El conflicto sobre el diésel surge en un momento en que Trump ha estado presionando para que se produzcan cambios drásticos en el gobierno liderado por el presidente cubano Miguel Díaz-Canel. Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, también han declarado que ven a la isla como el próximo país donde Estados Unidos puede expandir su influencia.





