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La Habana. Cuba comenzaba a recuperar sus sistema energético este domingo tras un colapso nacional de toda la red registrado en la tarde y noche del sábado y que dejó a millones de personas a oscuras por tercera vez este mes.
Un reporte de la estatal Unión Eléctrica y el Ministerio de Energía y Minas señaló que a primera hora del domingo alrededor de 72 mil clientes en la capital -entre ellos cinco hospitales— ya tenían servicio eléctrico, y en provincias como la occidental Matanzas o la oriental Holguín se habían creado “microsistemas” locales para los centros vitales más importantes.
En algunas áreas capitalinas, los vecinos reportaron a The Associated Press que el fluido les llegó en la madrugada. También se afectaron intermitentemente los servicios como los de internet.
Cuba enfrenta una crisis energética sin precedentes luego de que en enero el presidente estadunidense Donald Trump impusiera un cerco petrolero a la isla, presionando un cambio de modelo político y tras atacar a Venezuela, uno de los abastecedores principales de combustibles a la isla.
Los apagones diarios y por regiones o de circuitos, que duran horas, están golpeando a la población tanto por las dificultades para cocinar, como el abasto de agua, la preservación de alimentos o las averías en sus electrodomésticos; y a los cuales se suman los colapsos nacionales como el del sábado.
“Con el apagón y los bajos voltajes, se me rompió el refrigerador; eso fue hoy. Anteayer también bajó el voltaje como a las 10:00 de la noche”, dijo a la AP Suleydi Crespo, una ama de casa de 33 años que vive con dos hijos pequeños. “Si mañana no hay corriente, no se puede coger agua”.
Algunos vecinos también revelaron su hartazgo ante los constantes apagones, sean nacionales o de circuito parciales.
“Estamos cansados de esta jugada (los cortes de luz). Súper cansados”, comentó Alfredo Díaz, un graduado de electromedicina de 27 años.
La Unión Eléctrica informó que la causa de la desconexión total del Sistema Energético Nacional ocurrió por una salida imprevista de una unidad de generación en la termoeléctrica de Nuevitas, en la provincia de Camagüey, pero no la causa específica de la avería.
“Tenemos que acostumbrarnos a seguir la rutina de siempre. ¿Qué vamos a hacer?”, manifestó Dagnay Alarcón, una vendedora de 35 años. “Tenemos que tratar de sobrevivir. Acostumbrarnos a los acontecimientos, con o sin corriente”.
El último apagón nacional se había registrado el pasado lunes y tardó varios días en resolverse.
Las autoridades cubanas y el propio presidente Miguel Díaz-Canel reconocieron la gravedad de la situación energética de días recientes. El viceministro de Energía y Minas, Argelio Abad Vigo, detalló durante la semana que el país acumula tres meses sin recibir suministros de diésel, fuel oil, gasolina, turbocombustible para la aviación ni gas licuado de petróleo, los cuales son vitales para la economía y para la generación de corriente.
La venta de combustibles para vehículos está racionada, las líneas áreas suspendieron vuelos o redujeron frecuencias y se recortó la jornada laboral en muchos centros.
Cuba produce apenas 40 por ciento del combustible que necesita para mover su economía muy afectada además por la crisis económica —desde comienzo de década— posterior a la pandemia y un incremento de las sanciones estadounidenses. En general, depende para el resto de importaciones de Rusia, México y Venezuela, que no se produjeron.
Además las grandes termoeléctricas tienen más de 30 años de explotación y los mantenimiento o capitalización fueron limitados. Las autoridades lanzaron un plan de energía fotovoltaica que se incrementó en estos meses.





