A Castillo le faltó pericia en el caso de Lozano, dice especialista
22 diciembre, 2016
Snowden sigue en contacto con inteligencia rusa
22 diciembre, 2016

Alberto Ruy Sánchez reivindica la poesía como acto cotidiano

"Hay que trabajar hacia lo inesperado, pues de ahí surgirá la esperanza", sugiere Alberto Ruy Sánchez, a propósito del inminente comienzo de 2017. Foto María Meléndrez Parada

Mónica Mateos-Vega

La poesía existe y hay que reivindicarla, afirma el poeta Alberto Ruy Sánchez (CDMX, 1951), de lo contrario, añade, sería una derrota pensar que ésta y la belleza no tienen derecho a ser, porque ambas son una dimensión de la vida que no se puede borrar.

También ensayista, editor, autor de relatos novelescos, documentales y del Quinteto de Mogador, el ciclo de libros experimentales sobre el deseo, el escritor presenta Luz del colibrí (Ediciones Era), un diario poético, una exploración del encuentro de los cuerpos entre el umbral de sombras de los sueños recién abandonados y el filo de las luces recién nacidas.

En entrevista con La Jornada, Ruy Sánchez insiste en que el acto de hacer poesía es y debe ser cotidiano. No obstante, todo lo negativo que nos rodea “quiere que no lo hagamos, que no nos demos cuenta. Pero la sensibilidad que abren tanto la poesía como la música nos permite estar alerta ante dimensiones humanas que normalmente no se despiertan si sólo nos instalamos en el memorial de agravios, el cual es parte de quienes lo provocan. Hay quienes, justamente, quisieran que nadie pensara en otras dimensiones humanas.

“No todo mundo pone atención a las sutilezas humanas. Por eso hay que atreverse a usar los instrumentos que tenemos a la mano para explorarlas. El escritor Milan Kundera ya lo dijo: ¿por qué sigue existiendo la poesía o la novela con dimensiones literarias profundas? Porque muchos de los discursos que tenemos a la mano son diferentes, como el psicoanálisis, la economía o la política, y no penetran en esas dimensiones.

La poesía es un bisturí finísimo, único, que entra en ellas. Todo se empeña en que no veamos ni escuchemos con todos los sentidos. Pero cuando una presencia nos despierta todos los sentidos es posible la convivencia, atrevernos a estar de acuerdo en algo o con alguien, a pesar de estar en desacuerdo en otras tantas cosas.

Abrirse a todo lo humano

Luz del colibrí habla del deseo en sus manifestaciones luminosas, lo cual no quiere decir que exista lo opuesto; es más, todo un capítulo titulado Conjuros habla de las cosas desagradables de despertar juntos; el otro ronca, el otro huele, pero yo también, y todo eso somos, explica Ruy Sánchez.

“No se trata de tolerar, sino de tener conciencia de que esa cotidianidad es lo humano y adquiere el valor que cada uno le da. No siempre es un acto consciente, pero como personas debemos tener la disponibilidad para poder convertir en algo luminoso cualquier experiencia.

En India, una señora me dijo que ellos consideraban un mandala cualquier obra de arte que tuviera algo de belleza, pero que no había verdadera belleza si no era algo que ayudara a reflexionar y a sentir; por tanto, que ayudara a vivir. Por eso, gran parte del sentido de la vida no es que deba ser utilitario, pero por el elogio de la inutilidad evidente hay una utilidad profunda que tiene que ver con abrir los sentidos.

En opinión del poeta, quienes ejercen el poder “son personas unidimensionales, se asombran de que a algún político entre ellos les guste la música o que haya leído libros, cuando todos deberían hacer un esfuerzo, no para acumular conocimientos musicales o literarios, sino para abrir sus sentidos.

Lo más grave es que quienes ejercen el poder piensan que su manera de hacerlo, que su modo de pensar la economía, por ejemplo, es la única que debe existir. Son fundamentalistas de lo neoliberal. La idea económica neoliberal es un dogmatismo que se convierte en religión, y las personas que la ejercen son dogmáticas también de otras dimensiones de la vida, por eso es tan importante que los poetas, los escritores, los artistas, abramos el espacio hacia todo lo que es humano y distinto a como quieren decirnos que es el poder.

Una persona que no lee, continúa Alberto Ruy Sánchez, “no es terrible porque no ha acumulado más de tres títulos, eso no importa. Es terrible porque no sabe leer la realidad, pues los libros, la música, la poesía, ayudan a leer la realidad, a leer al otro, en sus dimensiones económicas y políticas también.

Gran parte de mi meta de escritor ha sido encontrar lo que tenemos en común y lo que tenemos de diferente, que es humanamente valioso.

El premio Xavier Villaurrutia 1987 trabaja en varios relatos acerca de la dimensión entre el deseo y el mal; hay un personaje que me tiene obsesionado, la mujer que fue seducida por el asesino de Trotsky. Algunas novelas e incluso el reporte policiaco comienzan diciendo que era una mujer fea, ¿por qué? Eso me parece horrible, ¿cómo se puede empezar a hablar de una persona así? Ella fue dos años amante de Mercader, la enviaron a prisión por ser cómplice. Estoy con ese tema.

El 2017 se prevé incierto, añade, “pero hay que trabajar hacia lo inesperado, pues de ahí surgirá la esperanza. También debemos encontrar maneras cada vez más sutiles de ejercer la crítica, saber que algunos medios de comunicación son un lodazal, un canal del desagüe, donde hay de todo, incluso el estiércol que puede ayudar a que sea más fértil un campo. Hay que saber diferenciarlo.

Hay que saber administrar la información que se recibe para, al mismo tiempo, no hundirse en ese lodazal. Las artes ayudan a construir no un mundo aparte, sino instrumentos para leer mejor al mundo en todo lo negativo que tiene, concluye quien codirige –con Margarita de Orellana– la editorial Artes de México.