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Javier Marías urde alrededor de la espera, la ausencia y el retorno

Javier Marías, acompañado de Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara. Foto Armando Tejeda

Armando G. Tejeda

Madrid. En la presentación de su novela más reciente, Berta Isla, el escritor español Javier Marías dijo: Vivimos una época de desustanciación. La gente es incapaz de leer y entender un texto largo, en gran parte porque vivimos en una especie de superficialidad que tiene que ver con las prisas y con una falta de atención que ya es endémica.

Esa obra, publicada por Alfaguara, plantea una reflexión sobre la espera, pero también sobre los accidentes de la vida y una época del siglo XX en la que se cruzan el espionaje, la guerra fría y el ambiente universitario de Oxford y Madrid.

Marías, de 65 años y con 15 novelas en su haber, se ha convertido en una de las grandes voces literarias españolas.

La manera de entender la literatura lo ha llevado a ser eterno aspirante a Premio Nobel y celebrado por otros grandes de las letras universales, como John Maxwell Coetzee o John Banville.

Los rasgos de la escritura de Marías obedecen a su personalidad: meticulosa, perfeccionista, casi artesanal y siempre con la sensación de que lo que está haciendo es muy malo y a nadie le va a interesar, según dijo durante la presentación de la novela en el salón Bertelsman de Madrid.

Corregir una y otra vez

Respecto de su peculiar método para escribir, Javier Marías detalló que nunca escribe más de una hoja al día; ese folio lo lee, relee, lo vuelve a mecanografiar –escribe todavía en máquina– y lo corrige una y otra vez hasta considerarlo impecable. Jamás escribe más de dos páginas y no avanza a la siguiente hasta que esa hoja en la que trabaja tiene su total aprobación.

Así estuvo 731 días escribiendo Berta Isla, en la que hay sobre todo dos personajes principales y tiene una vinculación literaria y de trama con otros dos de sus libros: Corazón tan blanco y Los enamoramientos.

El autor explicó que uno de los motivos o gérmenes de esta novela es su intención de escribir una historia sobre la espera, pero también sobre la ausencia y la vuelta. Es decir, contar lo que ocurre cuando alguien desaparece por un tiempo prolongado, sin motivo aparente ni rastro de su paradero, y de repente esa misma persona mira desde lo lejos todo lo que va ocurriendo en su universo aunque sin él. Es testigo de la transformación de su vida por su propia partida.

El novelista reconoció que siempre, al escribir una historia, cuando la termina se convence de que nunca más volverá a escribir, pero más que nada porque acaba tan exhausto y cree que le será imposible.

Cuando escribía Berta Isla, como le ocurre con todas sus novelas, le parecía una porquería, muy malo, horroroso y que de ahí su asombro por el volumen de las novelas que se publican hoy, pues hay personas que además de escribir se dedican a otras actividades, como los presentadores de televisión.

Falta de atención endémica

Javier Marías aprovechó también para dar su opinión sobre el momento actual, en el que reconoce que las personas han perdido sustancia, complejidad, interés o densidad. Vivimos una especie de desustanciación que nos hace “más livianos y hace que la gente sea incapaz de comprender un texto largo. Incluso más, de que sea incapaz de leerlo.

Vivimos una superficialidad que tiene que ver con las prisas y una falta de atención que empieza a ser endémica. Hace 20 años, uno no salía a la calle y veía a un señor de 70 años haciéndose una foto de su propia oreja para enseñarla en eso que llaman redes sociales.

Marías añadió que “los tipos de conflicto que me interesan serían menos creíbles si la acción transcurriera en 2017. La gente ya no es así. Los medios para manipular hoy no tienen parangón con los de otros tiempos.

“A veces me paro a pensar qué habría sido del mundo si (el ministro de Propaganda nazi, Joseph) Goebbels hubiera tenido Internet, móviles y todo esto sólo con la radio, la prensa escrita y algunos noticiarios y películas de Leni Riefensthal.

Con los medios actuales, la guerra la habrían ganado los nazis y el mundo sería nazi. Si es que no lo es de alguna manera. Porque el mundo actual ha incorporado mucho de los nazis.

Berta Isla, la nueva novela de Javier Marías, circulará de manera simultánea en 13 países.