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Nuestra cultura, arma contra fundamentalismos: editores

Querétaro es el estado invitado a la FIL Minería. Foto Yazmín Ortega Cortés

Mónica Mateos Vega

Ciudad de México. Ante los difíciles y complejos momentos que vive el país, entre embates absurdos e incertidumbre económica interna que no favorece el mercado del libro ni a las industrias culturales, “los editores enfrentamos con creatividad los retos para seguir llevando a los anaqueles contenidos diversos y plurales para lectores de todo tipo, no podemos detenernos”, dijo Carlos Anaya Rosique, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem).

Durante la presentación del programa de actividades que este año tendrá la 38 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), el también director de producción del Grupo Noriega Editores resaltó que “tenemos una cultura que podemos mostrar con orgullo a todo el mundo, es nuestra mejor arma contra los fudamentalismos de todo tipo.

En ese sentido, continuó, la FILPM es un referente muy importante para quienes se dedican al mercado del libro, pues se trata “de la fiesta de la lectura más importante de la Ciudad de México”. Recordó que ese encuentro fue el primero de una amplia gama de ferias que se desarrolla actualmente por todo el país y que “se han convertido en in vehículo de circulación y comercialización editorial indiscutible, y también en un mecanismo de convivencia social”.

En 2016 la feria de Minería le generó una facturación a los agremiados a la Caniem de “poco más de 20 millones de pesos, cifra que se ha mantenido igual los recientes 5 años”, informó Anaya.

El editor explicó que las editoriales, grandes y pequeñas, “hacen un esfuerzo muy importante para estar aquí, para que los lectores conozcan sus fondos, sus propuestas y contenidos. La situación económica del país, el tipo de cambio, los altos costos de los insumos son, entre otros, una amenaza para la existencia de los espacios de convivencia, de comercialización y de intercambio cultural como este.

“Las políticas de racionalización económica impiden que se reconozca la cultura como una industria cultural generadora de bienes intangibles y por tanto que quieran que corra la misma suerte de ganancias netas, de beneficios monetarios”.

Por eso, la FILPM, “debe privilegiar el valor intangible de su acción por sobre otros criterios. Tenemos que opciones al alcance de todos y con todas las opciones de lectura, la de los grandes grupos y la de los pequeños sellos editoriales. Ese es el papel de una feria universitaria”, concluyó.