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Sergio Ramírez llevará su quehacer narrativo a la FIL de Guadalajara

Sergio Ramírez captado ayer en Managua, luego de conocer la noticia de ser el ganador del máximo reconocimiento de las letras en español. Foto: Ap

Reyes Martínez Torrijos 

El narrador nicaragüense Sergio Ramírez, quien ayer se adjudicó el Premio Cervantes de Literatura 2017, presentará la novela policiaca Ya nadie llora por mí (Alfaguara) y Antología personal: 50 años de cuentos (Océano), en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, que comenzará el 25 de noviembre.

La antología muestra, a la par, los frutos del oficio literario de Ramírez por cinco décadas y su reflexión sobre su vocación. “El papel de un escritor es actuar de médium entre los espíritus invisibles de lo aún no escrito, o que está por escribirse, y las palabras que otros leerán. Una vez oí decir a Carlos Fuentes que al sentarse uno a escribir por la mañana, no está sino transcribiendo los sueños de la noche anterior que no se recuerdan al despertar”, refiere en la introducción.

En tanto, la novela Ya nadie llora por mí continúa la saga del inspector Dolores Morales, que inició con El cielo llora por mí (2008). El personaje, en la más reciente entrega, se convierte en un detective y resuelve casos de adulterio hasta que el millonario de Managua, Soto, le encarga encontrar a su hijastra, quien ha desaparecido.

“Morales es un derrotado típico de la novela negra, con una connotación por la historia que le ha pegado hasta el hueso: es un ex guerrillero que combatió contra Somoza, resultó herido y fue evacuado a Costa Rica. Su pasado representa una posición ética, arquetípica”, detalló Sergio Ramírez (Masatepe, 1942), durante una charla con el escritor español Luisge Martín, en la sede central del Instituto Cervantes, en Madrid, el mes pasado.

Añadió: “Personas como Dolores Morales dejaron lo que estaban haciendo, por muy humilde o encumbrado que fuera, para entregarse a una causa y tomar las armas en busca de un ideal, un sueño, una utopía; cuando ésta se rompe, lo único que tiene dentro de sí es este tejido ético que para él no se ha roto”.

El machismo, andamiaje social

El reconocido autor, quien también impartirá la conferencia Miguel Ángel Asturias: 50 años después del Nobel en la FIL de Guadalajara, caracterizó a su novela como un homenaje a Raymond Chandler y su creación: Philip Marlowe.

Así, destaca Ramírez, se encuentran referencias secretas al narrador estadunidense, como cuando Morales arriba a la mansión del potentado Soto y lo espera, escucha muchas puertas, lo “que marca la lejanía del personaje, hay muchas puertas entre ambos”.

También explicó que en su novela respeta “el libre albedrío de sus personajes, frente a quienes está el bien y el mal”. Y alude al Eclesiástes y a Macbeth, con conexiones un tanto irónicas, por ejemplo, la conocida cita shakesperiana del “bosque que se mueve, pero son árboles metálicos”.

“El gran andamiaje social de esta novela es el machismo. El patriarcado existe en todas las clases sociales. Soto, el personaje principal, el malo de la película, representa este dominio masculino tanto sobre su hijastra, su esposa y todo el mundo. Esto es muy normal en la sociedad nicaragüense, donde el machismo contamina a la mujer misma. En el patriarcado la mujer termina aceptando la conducta social que el machismo determina”. Y añade que la mayoría de las sociedades latinoamericanas son patriarcales.

El ganador de los premios José Donoso y Carlos Fuentes también presentará su Antología personal: 50 años de cuentos en la cita editorial más importante de México, en charla con el narrador Eduardo Antonio Parra.

Realidad y mentira, indisociables

Ramírez, quien publicó su primer cuento en 1956, cuando tenía 14 años, ofrece a sus lectores con esa recopilación un atisbo a cinco décadas de su vocación narrativa. Son 20 cuentos, que se inician temporalmente con el relato “Félis Concóloris”, publicado en el libro de 1963 titulado Cuentos y financiado por el autor, para conjuntar ocho ejemplares de relatos cortos, hasta Flores oscuras, de 2013.

La vocación narrativa se le afianzó –cuenta Ramírez en la introducción– con el impulso de Juan Aburto, quien le abrió su biblioteca. “Esas lecturas me guiaron hacia la conquista del territorio donde realidad y mentira no pueden separarse, y hay que borrar toda huella de esa frontera entre ambos, disolverla y pulir la soldadura hasta que sólo quede una superficie lisa y brillante”.

 

JSL
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