Omar González Morales
Los colibríes son fundamentales para el ecosistema que habitan; además, han sido importantes figuras mitológicas y artísticas. Con el fin de impulsar su cuidado, el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental (MHNCA), ubicado en Chapultepec, realizó la exposición Colibríes, arte y biodiversidad urbana, integrada por 23 esculturas de madera del artista Davit Nava.
En entrevista con La Jornada, el escultor habló sobre la importancia que tienen estas aves para el imaginario colectivo y la condición natural de la ciudad, la cual es hogar de 22 de las 335 especies que existen en el mundo.
“Siempre he tenido fascinación por ellos más allá de lo estético. Son seres que siempre hemos visto con magia y que relacionamos con la mitología, pero casi no los conocemos. Con esta muestra podemos aportar a su cuidado”, aseguró.
Para los mexicas, el colibrí era la representación animal de su dios más importante: Huitzilopochtli, el señor de la guerra, contraste interesante debido a la fragilidad de estos ejemplares.
Algunas especies de esta ave están al borde de la extinción debido al cambio climático, la destrucción de espacios naturales y por prácticas rituales, explicó el artista.
Las esculturas de Davit Nava son talladas en madera, representaciones en tamaño real de estos pequeños seres en posiciones de vuelo o estáticos. Entre las especies que ha plasmado se encuentran el colibrí corona violeta (Amazilia violiceps), el garganta rubí (Archilochus colubris) y el de allen (Selasphorus sasin).
“El colibrí bien podría ser el símbolo de la Ciudad de México, pero no sólo eso. Es un animal que está presente en culturas originarias desde Alaska hasta el sur del continente. En Vancouver, Canadá, está el colibrí de Ana; una de las figuras de las líneas de Nazca también replica su forma. Mucha de la inspiración parte de su particular forma de volar, rápida pero a la vez sencilla, como si se detuvieran en el tiempo”, expresó.
Además de las esculturas, el público puede encontrar en la muestra datos aportados por científicos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad de la Ciudad de México que detallan las condiciones de vida y de riesgo que padecen, como los bebederos.
“Su alimentación depende de las plantas, si alteramos su dieta los ponemos en riesgo. Para ayudarlos sólo tenemos que poner plantas en nuestros balcones y jardines, tan simple como eso. Mi idea es que el arte puede salir de las galerías y los museos para llegar a las calles y a los hogares”, aseguró Davit Nava.
La directora del MHNCA, la arqueóloga Mercedes Jiménez, destacó la importancia de los colibríes para el espacio de la Ciudad de México: “el continente americano es el único lugar donde habitan. México tiene 50 especies, y la capital es hogar de 22. Son polinizadores de más de mil variantes de plantas, algunas de las cuales también pusimos información en la exhibición para complementarla.
“El mensaje es claro: cuidar y respetar los espacios verdes y apoyar desde nuestro hogar con plantas y flores”, aseguró Jiménez.
“Uno de los principales problemas a los que se enfrentan estas aves es su uso en rituales. Son capturados y sacrificados. La muestra también es un llamado a cuidar la vida de los animales. Tenemos que hacer conciencia del respeto a la naturaleza. Tenemos que protegerlos, porque están en peligro de extinción”, concluyó.
La exposición Colibríes, arte y biodiversidad urbana estará abierta al público hasta el 12 de abril en el MHNCA (avenida de los Compositores, colonia Bosque de Chapultepec Segunda Sección, alcaldía Miguel Hidalgo).
El costo de entrada al museo es de 38 pesos y los descuentos de costumbre. El horario del museo es de 10 a 17 horas (el último acceso es a las 16:30 horas).





