Pilar Torres Anguiano

“Enchinchar:
Dar largas a algo, sin propósito de llevarle a término.”
Vocabulario de mexicanismos
Comprobado con ejemplos…
Joaquín García Icazbalceta

Esta semana de nóbeles en Suecia y chinches en París, se viralizó un video en el que las autoridades de un área de la UNAM negaban categóricamente la existencia de una plaga de chinches en sus instalaciones, frente a un grupo de personas que con desesperación intentaban convencer a sus interlocutores de tomar cartas en el asunto. En esas andaban cuando clarito se ve cómo una chinche caminaba por la espalda de una de las asistentes. Menciono el caso solo como un ejemplo de algo por lo que tal vez todos hemos pasado: la frustración de anunciar algo con tanta certeza como preocupación, sin que nadie nos crea; como Casandra.

Según cuenta Homero en su Ilíada, una plaga de piojos (que bien podrían haber sido chinches) fue enviada por el dios Apolo como represalia contra los griegos que habían capturado a Casandra, princesa de Troya y sacerdotisa de Apolo, como parte del botín de guerra durante la Guerra de Troya. Los piojos estaban causando numerosas desgracias entre los griegos, y la única forma de acabar con la plaga era devolver a Casandra y pedirle perdón a Apolo por habérsela llevado. A los griegos no les quedó otra que hacerlo, y la plaga cesó cuando la princesa fue liberada.

Casandra había sido bendecida por Apolo con el don de la profecía; incluso, se dice que fue ella quien adivinó y advirtió a su gente sobre la trampa del caballo de Troya. Pero como suele pasar, su don venía acompañado de una maldición: nadie creería en sus predicciones (spoiler alert: su pueblo fue aniquilado tras perder la guerra).

Hay varias versiones sobre la razón por la cual cargaba con esa maldición, yo me quedo con esa que asegura que había un pacto entre Casandra y Apolo, pero ella no lo cumplió y entonces el Dios le escupió en la boca, ocasionando que a partir de ese momento nadie creyera en sus palabras. Como suele pasar con los mitos, esta historia parece repetirse atemporalmente, porque es un asunto existencial.

Así, el filósofo Gastón Bachelard acuñó la frase “Complejo de Casandra” para referirse a personas que creen que pueden predecir el futuro (o su futuro), pero sin tener la capacidad de poder cambiarlo, lo cual trae consigo pesimismo, frustración, baja autoestima y soledad. ¿Quién no ha sentido la soledad de Casandra?

¿Alguna vez han pensado que no tiene caso enamorarse porque nos van a lastimar? O bien, que no tiene sentido iniciar un proyecto porque no resultará, como si esa película (la de nuestro fracaso) ya la hubiéramos visto una y otra vez. Así, enfrascarnos en ese casandrismo es como enchincharnos mentalmente. Aunque sea dicho coloquialmente, ese enchinchamiento existencial, corresponde a una realidad profundamente humana que las ciencias de la salud afortunadamente pueden atender. Pero también hay que decirlo: se refiere a ciertas realidades de las que la filosofía y la literatura se nutren irremediablemente.

Y tú: ¿qué don tienes y cuál es su maldición anexa?

@vasconceliana

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