Jairo Gómez / Especial para ‘La Jornada’
La reubicación de 117 delincuentes y capos del microtráfico en las cárceles de Colombia se convirtió en la primera decisión de gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, tras terminar el consejo de seguridad con autoridades militares y de policía. Asimismo, dos atentados marcaron el primer día de mandato del ultraderechista.
Aunque no todos, varios de los delincuentes recluidos en cárceles de Medellín, Bogotá y Cali, entre otras, venían adelantando diálogos de paz con el anterior gobierno, de Gustavo Petro, en el marco de la Paz Total.
“117 reclusos ya no seguirán delinquiendo desde la cárcel de Itagüi. He ordenado su traslado inmediato a establecimientos de máxima seguridad, donde perderán los privilegios y no podrán continuar dirigiendo actividades criminales”, declaró De La Espriella a través de sus redes sociales.
Acostumbrado a magnificar sus acciones, como en campaña, el ultra publicó un video en el que incluye el “espectacular operativo” en los centros penitenciarios para sentenciar que en “en la era del Tigre se acabó la cárcel como centro de operaciones para los bandidos”.
Tras reiterar que en su gobierno (2026-2030) “la mano dura contra los delincuentes” será prioridad, declaró que también está al frente de los operativos para dar con el paradero de los cabecillas de estructuras armadas u “objetivos de alto valor” y someterlos “al imperio de ley o darlos de baja”. Pese a los anuncios de ejercer “mano dura” contra las organizaciones criminales, un día después de asunción a la presidencia, se registraron dos atentados con explosivos en el suroccidente y norte del país.
Las autoridades informaron que una estructura armada explotó un peaje en construcción en la vía Panamericana, al sur occidente del país y un agente del orden fue asesinado en una estación de policía en el departamento del Cesar, norte de Colombia.
“Colombia no se arrodillará ante el terrorismo. Mano dura contra los violentos”, reaccionó De La Espriella a través de sus canales en redes sociales.
El discurso del ultraderechista repite la retórica de gobiernos del pasado en Colombia, salvo el de Petro, que siempre prometieron al país que erradicarían en su totalidad los cultivos de hoja de coca y combatirían los grupos ilegales armados hasta exterminarlos: la historia ha demostrado lo contrario.
Entre tanto, el ex presidente Gustavo Petro, activo en la red X cuestionó la decisión de De La Espriella de volver a la explotación y exploración de combustibles fósiles: “no puede crecer el campo y al mismo tiempo fortalecer la extracción de hidrocarburos”. “El mejor ejemplo de que esto no es posible es Venezuela”, argumentó Petro.
Reitera Cepeda llamado a la desobediencia civil
Por su parte, el ex candidato y hoy senador Iván Cepeda, reiteró su llamado a la desobediencia civil contra un gobierno que su partido el Pacto Histórico considera ilegítimo.
Cepeda anunció que el Pacto Histórico hará un estricto seguimiento al gobernante ultra y reveló que implementará un “gabinete en la sombra” para hacerle control político y defender las reformas sociales conquistadas en el gobierno del saliente presidente Gustavo Petro.
Así transcurrió el primer día de un gobierno que hoy toma decisiones desde Barranquilla, en el Caribe colombiano, ciudad donde despachará el ultraderechista en un remodelado edificio ubicado dentro de una guarnición militar.





