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Ciudad de México. El legado del escritor Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura 1990, fue declarado hoy “monumento artístico” de México, con lo que se garantiza que permanezca en el país luego de que en julio muriera su viuda.
“La preservación de su archivo permitirá un mayor conocimiento de la vida y obra de una de las figuras más importantes de la literatura escrita en español y universal” (1914-1998), dice la declaratoria firmada por la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, que fue publicada hoy en el Diario Oficial de la Federación.
Los bienes protegidos son papeles, documentos y correspondencia privada, así como manuscritos y mecanuscritos de sus poemas, ensayos, artículos periodísticos, traducciones, fotografías y archivo bibliográfico ubicados en cuatro casas en la Ciudad de México, en cualquier formato o soporte.
El encargado de la preservación será el Instituto Nacional de Bellas Artes, que podrá autorizar su exportación temporal con fines de difusión, pero no la salida permanente del país.
La única heredera de Paz, que fue poeta, ensayista y diplomático, era su segunda esposa, la francesa Marie-José Tramini, con la que se casó a mediados de la década de 1960 y que murió el 26 de julio a los 83 años.
El autor de “Las peras del olmo”, “¿Águila o Sol? y “El arco y la lira” estuvo antes casado con la escritora mexicana Elena Garro (1916-1998), de la que se divorció en 1959. La hija que tuvieron en común, Helena Paz, murió hace cuatro años.
Después de la muerte de Tramini surgieron especulaciones sobre cuál sería el destino del legado de Paz. Su viuda murió sin dejar testamento, pero, de acuerdo con las autoridades de Cultura, existía una “previsión testamentaria” de Paz para que su legado permaneciera en México.
En la declaratoria se describe al Premio Nobel de Literatura como “una de las figuras más notables de la segunda mitad del siglo XX”. Su obra estuvo “en diálogo permanente con distintas corrientes y abordó una diversidad de temas: la identidad del mexicano, la creación poética, el sistema político mexicano e internacional, la tradición literaria, las artes visuales, el erotismo, y muchas otras vetas del pensamiento creativo”, dice el texto.





