Gustavo Castillo García
Los hechos históricos y la relación que se ha construido a través de las Fuerzas Armadas con los Estados Unidos, “nos permite vislumbrar que cuando convergemos en propósitos, entendimiento, cooperación y respeto a nuestra soberanías, contamos con el potencial para alcanzar grandes objetivos, como ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial”, afirmó el general Ricardo Trevilla Trejo, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), durante la ceremonia conmemorativa del 111 Aniversario de la FAM.
El alto mando castrense señaló ante la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y representantes del Poder Legislativo y Judicial, que “el vínculo que mantenemos con el Departamento de Guerra de Estados Unidos a través de su Comando Norte, es sólido y fuerte porque se basa en valores que compartimos las fuerzas armadas como el honor, la lealtad, el respeto y el patriotismo.
“Valores que aplicados bajo los principios acordes a la política exterior mexicana, en los que se basa nuestra relación bilateral y que son: la reciprocidad responsabilidad compartida y diferenciada, confianza mutua y respeto a las decisiones y a la soberanía territorial nos permiten alcanzar objetivos comunes en beneficio de la población de ambos países”.
Trevilla Trejo resaltó durante esta conmemoración del establecimiento de la FAM que “para salvaguardar los “cimientos esenciales del Estado, existen las fuerzas armadas, guardianas permanentes de la nación, y entre ellas, la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) ocupa un papel de singular relevancia al fungir como la centinela del cielo patrio, vigilando y protegiendo desde lo más alto de lo más alto la soberanía del espacio aéreo nacional”.
El divisionario expresó que “para todas las naciones del orden, existen pilares indisolubles, fuerzas invisibles, pero firmes que sostienen su viabilidad y su razón de ser la integridad que mantiene el territorio como un cuerpo entero sin heridas, ni mutilaciones.
“La independencia que permite al Estado respirar con libertad y decidir sin imposiciones externas y la soberanía que brota del pueblo como una llama viva, dándole la facultad de trazar su propio destino y caminar con rumbo fijo en la historia”, y para “salvaguardar estos cimientos esenciales del Estado, existen las fuerzas armadas”.
Por ello, dijo, “la relevancia de encontrarnos el día de hoy en este imponente campo militar estratégico conjunto donde se ubica desde el año de 1952, la Base Aérea Militar Número 1, la más grande e importante del país para conmemorar con las y los mexicanos el 111 aniversario de la Fuerza Aérea mexicana”.
La FAM tiene sus orígenes en la Revolución Mexicana, cuando el primer jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza, “convencido de la importancia del empleo del poder aéreo en campaña, expidió el 5 de febrero de 1915, el decreto que dio origen alarma de aviación militar, pero fue hasta el 10 de febrero de 1944, que con gran visión estratégica el entonces presidente Manuel Ávila Camacho promulgó la reforma constitucional que le otorgó su carácter de fuerza armada”.
Ya constituida, los integrantes de la FAM participaron “con heroísmo y valor en la Segunda Guerra Mundial, específicamente en el teatro de Operaciones del Pacífico, con la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana y su emblemático Escuadrón 201 adiestrándose con el material aéreo más moderno de la época, con lo que México apoyó el esfuerzo de los aliados para recobrar la paz mundial.
“A este histórico acontecimiento se envió al capital más valioso que tienen las fuerzas armadas de tierra y aire, valientes soldados y pilotos mexicanos para sumarse a una causa justa y conjuntar esfuerzos con las naciones aliadas.
“Este sentir fue expresado por el general Douglas McArthur al finalizar la Segunda Guerra Mundial en una carta que envió al general Manuel Ávila Camacho, publicada en el diario La Prensa, el 30 de octubre de 1945, que decía lo siguiente.
“En vísperas de la salida para su patria de los escuadrones aéreos mexicanos, deseo manifestar a usted y al pueblo mexicano lo espléndidos que han sido sus servicios en la guerra, han combatido con especial destreza, decisión, y valor, lo que sostiene las más altas tradiciones de las fuerzas armadas mexicanas. He vigilado sus actividades en combate con creciente orgullo y admiración”, rememoró el titular de la Defensa.





