Roberto Garduño
Ciudad de México. El PRI en la Cámara de Diputados defendió los trabajos del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), para la nueva terminal aérea de la capital del país, luego de que el presidente de la comisión especial que da seguimiento a esa obra, Rafael Hernández Soriano (PRD), acusó que se oculta información a los legisladores.
“Los requerimientos informativos por la comisión al GCAM, incluso las formuladas por el diputado Hernández Soriano a título personal, han sido satisfechos plenamente”, dijo la diputada Paz Quiñones, en una declaración de prensa.
Consideró que, por estrategia, el legislador perredista “siempre acusa que no recibe información, aunque cuente con ella”, expuso. Recordó que cumplir con el objeto de seguimiento de la obra, la comisión se declaró en sesión permanente, para reunirse cada semana con el director del GCAM, Federico Patiño.
Sostuvo que, en la primera reunión de trabajo con el funcionario, éste “informó a los diputados los temas en la agenda, e incluso cuando se preguntó si existía alguna duda, nadie preguntó, ni el propio diputado presidente, quien estuvo de acuerdo con la información y, si no incluyó los temas que afirma no le han dado respuesta, es porque no quiso”.
Hernández Soriano ha denunciado probables irregularidades durante el desarrollo del proyecto. “Lo extraño es que si tiene elementos constitutivos de delitos, como señala, no haya presentado las denuncias correspondientes, ni en la comisión, lo que de alguna manera lo hace corresponsable, si es que esas irregularidades existen”, indicó la priísta.
Además, reprochó que el presidente de la comisión retrasó el informe de la comisión especial, siete meses después del plazo original, y que el de septiembre “no lo ha entregado ni se vislumbra cuándo, porque al diputado lo que le distingue es la opacidad y el manejo convenenciero de la información”.
Recordó que durante los trabajos de la comisión “declaró que una consultora, de nombre Adriana Lobo, supuesta directora de una empresa que presuntamente prestaba sus servicios al GACM, le dijo que la obra tenía un año de retraso, pero se comprobó que esa compañía no tenía ninguna relación con el proyecto”.





