Por Jesús Aranda

Ciudad de México. El general brigadier Ricardo Martínez Perea, quien salió de prisión el cinco de abril pasado -luego de purgar una sentencia de 15 años por vínculos con el narcotráfico-, ha recibido múltiples muestras de cariño y solidaridad, de militares en activo, en retiro, policías federales, presos con los que convivió durante ese tiempo y personas en general que están convencidos de su inocencia.

La hija del militar, Bertha Martínez Ledezma, comentó lo anterior, después de haberse reencontrado con su padre el pasado 8 de abril en el muelle de Mazatlán, en donde arribó el barco de la Armada de México que lo transportó procedente del penal federales de las Islas Marías.

Junto con el general, quedaron en libertad, el capitán Pedro Maya Díaz y el teniente Antonio Quevedo, quienes también fueron acusados de los mismos cargos y fueron sentenciados por un Consejo de Guerra que tuvo como única evidencia de su presunta responsabilidad, un anónimo en el que se les acusaba de tener vínculos con el narcotráfico.

En aquel entonces, el secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Clemente Vega García, convalidó el anónimo y ordenó la consignación de los militares, quienes -de acuerdo con la defensa de los acusados-, implementó la llamada “justicia de mando” para perjudicarlos.

En entrevista, la hija del general comentó que su padre y los oficiales están bien, y que esperan con impaciencia la audiencia constitucional del próximo 16 de mayo, que forma parte del proceso de reconocimiento de inocencia que inició su padre, en el que exige que sea reivindicada su no culpabilidad.

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