Carolina Gómez Mena
Ciudad de México. La denuncia que el pasado 2 de junio se interpuso en la Procuraduría General de la República en contra del cardenal Norberto Rivera Carrera por presunto encubrimiento de sacerdotes pederastas, es fruto del “odio personal que (el ex sacerdote) Alberto Athié le tiene, mismo que le ha llevado a realizar actos desesperados de venganza sin importarle caer en absurdos”, aseguró la Arquidiócesis de México.
En Desde la fe, la Arquidiócesis asegura que “no existen pruebas que den soporte legal a su acusación en el sentido que el cardenal protegió a 15 sacerdotes, que según ellos (Athié y el ex legionarios e Cristo, José Barba) incurrieron en el delito de pederastia”.
En el escrito se resalta que Athié y su “compañero de ardides presentaron la denuncia ante la PGR en un momento coyuntural, buscando que el santo padre (el papa Francisco) aceptara inmediatamente la renuncia como arzobispo de México que le presentó el cardenal por haber cumplido 75 años de edad (el pasado 6 de junio) como lo marca el Derecho Canónico)”.
Así mismo afirma que en el Vaticano “están bien informados sobre la manera en que se han venido manejando este tipo de casos, por lo que se puede decir que es una estrategia fallida”.
La Arquidiócesis remarca que ambos ex religiosos “ignorando la ley o soslayándola con toda mala intención, afirman que el cardenal debió haber denunciado ante la ley civil a dichos sacerdotes retirados de su ministerio por el sumo pontífice” y avalar que la mayoría de eso ministros “cometieron dichos ilícitos antes del 2010, año en que se llevó a cabo la reforma al Código Penal Federal que obliga a personas e instituciones a dar parte a la autoridad en caso de tener conocimiento de un abuso contra un menor, antes de está reforma no se tenía esta obligación”.
La información que se utilizó para levantar la denuncia se obtuvo de una conferencia de prensa con motivo de fin de año, que el cardenal tuvo con medios de comunicación, en donde al jerarca se le preguntó sobre casos de pederastia en la arquidiócesis.
Sobre esto la demarcación religiosa precisa que el cardenal, en esa rueda de prensa habló que se había sancionado a 15 sacerdotes, pero que “no todos” los casos a los que se refirió “tenían que ver con el delito de pederastia, sino con otros actos ilícitos que no necesariamente son compatibles con los delitos considerados por el derecho civil, lo cual Athié y su compañero de engaños omiten señalar”.
Subraya que ese grupo de 15 sacerdotes “hay, en efecto acusados por el delito de pederastia; sin embargo el cardenal Norberto Rivera envío esos casos a Roma, donde se le llevó a cabo un juicio y el santo padre determinó su expulsión”.
Por lo anterior arguye que “eso no es encubrimiento; encubrirlos habría sido no tomar ninguna acción contra ellos, cambiarlos de parroquia, ocultar los hechos o darle largas a la familia, pero nada de eso ocurrió. El señor cardenal actuó de forma debida, según la ley canónica”.
Esta polémica ocurre mientras se está a la espera de que el papa Francisco decida quién será el sucesor de Rivera Carrera y en vísperas de que sea presentado el libro Norberto Rivera el pastor del poder, en el cual participa Athié con el capítulo Norberto Rivera o el Tótem de la impunidad, que toca el tema del presunto encubrimiento a sacerdotes pederastas.





