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Frontón en México nunca ha sido reconocido: ‘Loquillo’ López

Heriberto López entrenador de Front Ball. Foto Yazmín Ortega Cortés

Erendira Palma

Ciudad de México. Fue campeón mundial en tres ocasiones y se colgó la presea aurea en los Juegos Panamericanos de 2011. Fuera de los reflectores, Heriberto Loquillo López alcanzó uno de los lugares en la élite del frontón mexicano, y después de más de 20 años como jugador, ahora experimenta una nueva faceta: la de entrenador.

El frontón en México tuvo un gran desarrollo durante décadas al grado de alcanzar lugares privilegiados entre los mejores del mundo. No obstante, nunca ha tenido el reconocimiento que merece ya que por años «se ha considerado como un deporte de vagos», pese al gran número de medallas que se han conseguido, señala Heriberto.

El ex campeón mundial, de 37 años de edad, reconoce que el tiempo no pasa en vano y ahora «debo darle oportunidad a los jóvenes», por lo que tuvo que aceptar la complicada decisión de salir de las canchas para ser entrenador.

Heriberto dirige a Mauricio López, Paola Reyes y Fátima Moreno, jóvenes pelotaris mexicanos que disputan el Mundial de Frontball de Tepito. «Es difícil ser entrenador, yo estaba acostumbrado a pegarle a la pelota, a disfrutar. Ahora tienes que aguantarte el nervio, no sabes como controlarlo, quieres entrar a la cancha», expresa con emoción al revivir los momentos de estar dentro y fuera del terreno de juego.

Loquillo López costeó su carrera a través de las becas de Conade, pero no era suficiente para mantenerse. Sus estudios académicos sólo llegaron a secundaria, debido a que se casó muy joven, así que se dedicó a la ganadería y fontanería. Pero la pasión que tiene por el deporte de la pelota de goma le permitió destacar.

Javier Marín, ex campeón panamericano, también ha dejado las canchas para compartir sus conocimientos de frontón a las nuevas generaciones. Coincide con Heriberto en que «falta difusión de este deporte» porque hay mucho talento, pero «no se dan muchos recursos».