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Tras sendas palizas, Halcones y Pats disputarán el Supertazón 51

Tom Brady logró tres pases de anotación ante los Acereros, lo que empata la marca de Joe Montana. Foto Ap

Agencias

Foxborough.

Los Patriotas de Nueva Inglaterra extendieron su reinado en la Conferencia Americana (AFC) y lo hicieron de forma implacable, al aniquilar 36-17 a los Acereros de Pittsburgh para tener como siguiente rival a los Halcones de Atlanta, campeones de la Nacional (NFC), que apalearon 44-21 a Empacadores de Green Bay, en el último encuentro celebrado en el Georgia Dome, camino hacia el Supertazón 51 en Houston, el 5 de febrero, en un partido inédito.

La experiencia de Brady predominó, con un equipo que le respondió de maravilla para pasar por encima de un rival que también buscaba la victoria y terminó frío como el Gillette Stadium, convertido en una congeladora.

El mariscal, que levantó polémica en 2015 por el escándalo de los balones desinflados y recibió de castigo cuatro juegos de suspensión en el comienzo de la temporada, se reivindicó ayer con un aplastante triunfo para rescatar el título de la AFC. Será el séptimo Supertazón en su palmarés en la era de Bill Belichick, quien también registra récord con esa cifra.

Nueva Inglaterra levantó el trofeo Vince Lombardi hace dos años, cuando derrotó a los Halcones Marinos de Seattle (28-24), y en esta ocasión llega por novena vez a la disputa por el cetro de la liga.

Brady mandó tres pases de anotación para empatar la marca de Joe Montana. Lo hizo en el tercer cuarto, cuando se conectó con Julian Edelman para aumentar el marcador (33-9). Totalizó 384 yardas.

La ofensiva anfitriona contó con el apoyo de Chris Hogan, quien dos veces cruzó la zona roja, así como la aportación que otorgó LeGarrette Blount con el acarreo de una yarda.

En cambio, Ben Roethlisberger, quien terminó con un envío de touchdown y una intercepción, tendrá que esperar para la siguiente campaña en busca del séptimo anillo. No llegó el milagro que quería ante un rival que los superó en todo.

Ryan, espectacular

Antes, Matt Ryan y Julio Jones fueron una máquina demoledora de hacer puntos y dar a sus Halcones el esperado vuelo a la disputa por el trofeo Vince Lombardi, al aplastar a unos deslucidos Empacadores.

Ryan lanzó para 392 yardas y cuatro anotaciones (la segunda mayor cifra en la historia de la liga), con lo que esgrimió otros argumentos para ser el jugador más valioso de esta campaña, en la coronación del título de la NFC, donde además se dio el lujo de anotar con su acarreo de 14 yardas en el segundo periodo, algo que no lograba desde hace cinco años.

También escribió su historia al convertirse en el primer mariscal con al menos tres pases hacia las diagonales en cuatro juegos de postemporada seguidos.

Por su parte, Jones se olvidó de una dolencia en el dedo gordo de un pie y realizó nueve recepciones para 180 yardas y dos anotaciones. Hizo trizas a los profundos de Green Bay con sus increíbles atrapadas por los aires como un verdadero halcón.

Nadie lo podía detener con esa velocidad y potencia en los pies, como la escapada de 73 yardas para conseguir su segundo touchdown en el tercer periodo (31-0), que precedió a su primer ingreso a las diagonales en el segundo cuarto.

La paliza de Atlanta ya estaba cantada con lo que se vio en el terreno de juego ante un enemigo que distó mucho de su mejor versión y cometió errores que le cobraron factura con el gol de campo fallado por Mason Crosby, de 41 yardas; el fumble de Aaron Ripkowski que recuperó Jalen Collins cuando el fortachón rubio de 115 kilogramos fue derribado en la yarda uno, y la intercepción de Aaron Rodgers, en un segundo cuarto de pesadilla para los cabezas de queso, que terminaron derretidos.

Además de Jones, Ryan se conectó con Mohamed Sanu y Devonta Freeman, en el primero y tercer periodos, mientras el último en cruzar las diagonales fue Tevin Coleman con un acarreo de tres yardas para la causa de los locales.

Conserva buena racha

El conjunto emplumado alcanza por segunda vez en su historia el Supertazón, después de caer frente a Broncos de Denver en 1999. En esta ocasión llegan con seis victorias consecutivas para la cita del próximo mes.

Para los Empacadores, que perdieron a varios jugadores por lesión –entre ellos Ty Montgomery–, su mariscal Rodgers puso tres en las diagonales con pases cortos a Davante Adams y Jordy Nelson en el tercer episodio, este último con conversión de dos y en el que tuvieron oportunidad de repetir en la agonía del partido, pero lo fallaron tras la anotación de una yarda de Jared Cook.