Ciudad de México. Por considerar que se trataba de una queja “frívola”, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral, determinó desechar el recurso promovido por el Partido Acción Nacional en contra del presidente Enrique Peña Nieto, porque, en su calidad de candidato de la coalición Compromiso por México, durante la campaña presidencial, ordenó a Andrés Sepulveda hackear y grabar conversaciones de sus adversarios en la carrera por la Presidencia.
Sin embargo, el tema relacionado solamente con el gasto no reportado que habría estado involucrado en este caso, suscitó un largo debate, pues el PAN cuestionó que la autoridad electoral desdeñara el cuestionamiento, presentado tras la aparición de una entrevista con Sepúlveda en la que explicó las presuntas instrucciones que recibió.
En contraste, la mayor parte de los consejeros electorales argumentaron que la denuncia solamente estaba sustentada en una sola nota periodística, sin presentar mayores pruebas. El consejero, Ciro Murayama resumió que no había conocido otra queja en materia de fiscalización, con menores elementos que ésta, por lo que se pronunció por desecharla por frívola y, en ese carácter, implicaría abrir un procedimiento contra el PAN por promover quejas sin elementos.
La discusión provocó un cruce de acusaciones entre el PRI y el PAN, que llegaron hasta las descalificaciones mutuas en cuanto a las gestiones presidenciales de Peña Nieto y de Felipe Calderón.
Conforme el debate se prolongó, los representantes partidistas del PRD y Morena, Pablo Gómez y Horacio Duarte, cuestionaron que la autoridad contribuyera a la impunidad en casos graves de espionaje telefónica.
El consejero presidente, Lorenzo Córdova centró el tema y mencionó que el INE recibió dos quejas sobre la denuncia de Sepúlveda en medios periodísticos: por el gasto no reportado de esa presunta contratación –que fue calificada finalmente frívola- y por los hechos mismos denunciados en la entrevista –hackeo, espionaje telefónico, entre otras- cuya investigación sigue vigente.





