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Se desploma producción de petróleo en Ecuador

Transeúntes en Quito busca cómo movilizarse, tras el toque de queda que paralizó la capital de Ecuador, al cabo de diez días de protestas populares contra el alza de los precios de combustibles. Foto: Afp

Ap

Quito. A pesar del toque de queda impuesto por el gobierno de Ecuador, decenas de personas caminaban en las calles mientras muchos vehículos circulaban con relativa normalidad el domingo, tras una violenta jornada registrada el sábado, en medio de protestas y actos vandálicos provocados por el aumento en los precios de los combustibles.

Uno de los ciudadanos que estaba en las calles, pugnando por llegar a su casa, Jhon González, de 26 años, dijo a The Associated Press: “Vengo de mi trabajo, no me fui a mi casa anoche, estoy desde las siete de la mañana llamando un taxi pero nadie contesta. No veo control policial ni militar, parece que la ciudad está más tranquila pero no hay transporte y quiero llegar al sur”.

Muchas personas no pudieron moverse de los respectivos sitios de trabajo o lugares en donde se encontraban cuando entró en vigencia la acción de control militar, pero aprovecharon la mañana del domingo para avanzar a pie por las calles, donde en las primeras horas de la mañana no se veían controles ni vehículos militares.

Los manifestantes no solo se han concentrado en las ciudades para evidenciar sus protestas, sino que han atacado y han impedido la normal producción de petróleo, el principal producto de exportación del país.

Antes de las jornadas de protesta, los pozos de la Amazonia producían unos 430 mil barriles diarios de petróleo, pero la producción ha caído a 176 mil 029 barriles, según cifras del sábado entregadas por una fuente de Petroamazonas, que pidió el anonimato porque no está autorizado a dar esos datos.

Estas cifras dejan pérdidas por casi 14 millones de dólares diarios.

El gobierno del presidente Lenín Moreno se valió de esta medida, por primera vez en décadas, para hacer frente a generalizadas manifestaciones en la capital, donde un grupo de encapuchados atacó e incendió la Contraloría, que resguarda las investigaciones de la corrupción, especialmente ocurridas durante el gobierno del expresidente Rafael Correa (2007-2017).

Durante la tarde, otra turba de encapuchados causó un incendio y serios daños al canal de televisión Teleamazonas, al norte de Quito, y minutos más tarde otro grupo de similares características violentó el diario El Comercio, al sur de la ciudad, mientras cientos de indígenas se enfrentaban con la policía en un parque del centro norte, al que hicieron de base durante una semana de protestas.

Michael Limaico, un desempleado de 35 años, en el norte quiteño manifestó a la AP que “no es una protesta de ladrones, de latinquines (pandilleros), somos el mismo pueblo, que estamos cansados”.

Añadió que él y su esposa lucharon durante años para alimentar y alojar sus tres hijos, de entre 9 y 15 años, con sus ingresos de alrededor de 600 dólares mensuales a partir de trabajos de todo tipo.

Moreno responsabilizó de la violencia a grupos de narcotraficantes y a seguidores de Correa, algunos de cuyos más altos colaboradores están acusados y procesados por hechos de millonaria corrupción con fondos públicos.

El jubilado quiteño Xavier Martínez, relató que “ayer hubo mucha violencia, participé en el cacerolazo por la paz, no para apoyar a nadie en especial. Veo calma no hay policías, ni militares por aquí y espero que todo siga así”.

Las protestas sociales empezaron poco después que Moreno decretara a inicios de octubre un duro paquete económico, aunque lo que más enardeció a la población fue le elevación del precio de la gasolina de 1.85 dólares a 2.30 el galón y del diésel, el más usado por el transporte pesado, de 1.03 a 2.30 dólares.

JSL
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